miércoles, 14 de junio de 2017

El atroz asesinato de LEOMAR LANDER (17 años)

Héctor Silva Michelena



El crimen ocurrió en la Avenida Libertador, se desplomó con la noche. Cayó con el pecho rajado en canal, como si fuese una res que sale del matadero. No. No era una res y él no salía del matadero. Tenía 17 años y había nacido en Guarenas. Fue una granada disparada a quemarropa por alguno de los criminales que integran la Guardia Nacional. Lo llamaban “el guerrero” pues siempre estaba en las primeras filas de las manifestaciones opositoras. El joven fue retratado en varias ocasiones participando en las protestas en contra del gobierno. Neomar repetía:



Yo solo tengo 17 años, yo no estoy estudiando ahorita porque yo sinceramente me voy del país por cuestión de mi futuro, pero yo realmente no me quiero ir de Venezuela, este es mi país, yo nací aquí y estoy luchando por él”, por la libertad. El fotógrafo Isaac Paniza retrató al joven en varias ocasiones y en la noche de este miércoles, se encargó de publicar las fotografías en su cuenta en Instagram. “Que Dios te tenga en su gloria, muchacho. Que la fotografía sirva para inmortalizar tu gallardía. Que Dios derrame bendiciones sobre nuestros jóvenes y les brinde sabiduría en gran manera”, comentó Paniza en una de las fotos que muestra la mirada sonriente de Neomar. Y fue inmortalizado por los lentes de los reporteros heroicos que documentan esta crueldad, este y todos los crímenes de lesa humanidad que sufrimos a diario.



Yorman Ortiz, amigo cercano de Neomar Lander, aseguró que no era guarimbero y mostró su carnet de estudiante luego de recibir la dolorosa noticia. "Yo soy estudiante, yo no soy ningún guarimbero como ellos nos califican. Soy estudiante de actuación y salgo por un mejor país", había expresado Ortiz en un video publicado por Caraota Digital. Con gran inteligencia, su amigo condenó las muertes de los ciudadanos venezolanos. Y sentenció: “Aquí las únicas neveras que están llenas son las neveras de la morgue. No puede ser justo que esta generación no pueda disfrutar de una Venezuela donde exista progreso y nuevas oportunidades; por eso salimos a marchar”. Alguien dijo de él: tú eres el motivo que enciende muchas velas.

Mauro Arellano, tío del joven, aseguró que él y su familia seguirán en las calles exigiendo un país mejor, aunque eso le traiga consecuencias, para que la muerte de su sobrino no sea en vano. Indignado, expresó: “Basta ya, hago un llamado a cara pelada para que si así lo quieren me busque el Sebin o me busque quién sea. Hoy lo mataron a él y mañana me irán a matar a mí también, pero no crean que voy a dejar de protestar porque voy a seguir luchando por que el país salga de donde está”. Pero el Mal estiró su lengua: Padrino López, cometiendo, “No quiero ver a un GNB cometiendo una atrocidad en la calle” (6 de julio). Un día después, el jefe de la matanza, el cruel comandante Benavides, GNB, decía que perseguiría a los opositores hasta debajo de las piedras. Fue felicitado por el sanguinario Diosdado Cabello. Y culpó a la “derecha”. ¿Es que no sabes otra cosa, capitán del odio?

Yo deposito en tu tumba esta ofrenda Neomar: ¡Asesinato! Puedo recordar el lejano valle, sus hediondos puentes de hierro. En una oscura nube de polvo, pálida. Por desgracia asesinado. Ella gritó: no podemos perder este recuerdo en ninguna parte. Cómo la gente se asoma al fondo de la calle. Recuerdo la oscuridad del barro. Ellos los gases, los disparos. Sueño con la mujer en su nube de polvo. ¡Asesinato! Rasgando mi corazón abierto. Me resulta difícil vivir en el mundo, escuchando ese grito, duro: aún no estoy acostumbrada a los dioses humanos. He visto a veces, y lo deploro, como ustedes los adoran. Desprecio imperceptible de un espíritu. Ver a un compatriota en su negocio represivo. Me aterra adivinar su muerte, endurecerse sobre su cara y sus rasgos. No soy lo suficientemente fuerte, cierro mis dientes, permanezco en silencio. ¡Asesinato! Es lo que grito.

Y ahora, la oración de lucha del poeta Osorio Canales: “Sí, habrá que tomar la espada y combatir. No importa si la sangre ya no alcanza para regar las flores y las arenas del mar que tanto amamos. Para enfrentar el parque militar y la sevicia, las armas que tenemos no van más allá de las palabras, si acaso una manera franca de mirar los ojos, un sueño de país que no se cumple, una sed de justicia que no se apaga, y el empeño de sembrar en el campo de batalla nuestros huesos. Nuestra esperanza y la canción de amor que siempre llevamos en el corazón”.

Recuerdo a Camus en La Peste. A lo largo de 70 días, los prisioneros de la peste debatían. Alguien llegó a imaginar que ellos eran todavía hombres libres. Que podían elegir. Pero no se daban cuenta de que, en estos días, la peste oliva encapotaba el cielo. Que ya no habría albedrío individual sino lucha unitiva, fraternal. Peor era el exilio. Si la muerte está en la calle, en el calabozo, oremos con Baudelaire: ¡Oh, Muerte! Vieja capitana ya es la hora. ¡Levemos ancla! Este país nos hastía, oh Muerte. ¡Zarpemos! Si el cielo y el mar están negros como la tinta, ¡nuestros corazones, que tú conoces, están llenos de rayos! ¡Danos tu veneno que él nos reconforta! Tanto nos quema su fuego el cerebro, que deseamos hundirnos en el fondo del abismo, Infierno o Cielo ¿qué importa? ¡Hasta el fondo de lo desconocido para encontrar lo nuevo!

Ya al visitar El Cercado, donde yacen tus huesos, Julius Fucik te dirá: “Amaba a la vida y por su belleza marché al campo de batalla. Hombres os he amado. Fui feliz cuando correspondíais a mi cariño y sufrí cuando no me comprendíais. Que me perdonen aquellos a quienes causé daños. Que me olviden aquellos a quienes procuré alegrías. Que la tristeza jamás se una a mi nombre. Es mi testamento para vosotros, padre, madre y hermanos míos. Agravio e injusticia sería colocar sobre mi tumba un ángel de la tristeza”.


Julius Fucik fue ejecutado en Praga por los nazis, en el verano de 1943. Su Reportaje al pie de la horca, sacado hoja por hoja de la cárcel, fue publicado en 1945. Luchaba contra el fascismo.

lunes, 22 de mayo de 2017

Donald Trump en Arabia y sus partidarios.... ¡FELICES!

Mario J. Viera



BBC Mundo se pregunta: “¿Por qué después de las críticas de Donald Trump al islam, Arabia Saudita es el destino de su primera visita al extranjero como presidente de EE.UU.?” Y responde: “Hay varias razones por las que la elección de Arabia Saudita como destino del primer viaje oficial de Donald Trump como presidente de Estados Unidos puede considerarse sorprendente”. Arabia Saudita, primer país que Donald Trump visita como presidente. ¡El primero! Y rememora BBC, que en febrero de 2016 sugirió que funcionarios sauditas habían sido cómplices de los ataques del 11 de septiembre y a lo largo de su campaña llegó al punto de identificar a Arabia como uno de los enemigos de EE.UU. y así era aplaudido febrilmente por sus fieles seguidores. Además, a finales de marzo de 2016 Trump le diría al New York Times: "Sin nosotros, Arabia Saudita no existiría por mucho tiempo", y dijo que consideraría detener las compras de petróleo de Estados Unidos a Arabia Saudita a menos que el Gobierno saudí aportara tropas en contra del Estado Islámico. "No se nos está reembolsando el tipo de tremendo servicio que estamos realizando al proteger a varios países. Ahora Arabia Saudita es uno de ellos", agregó Trump.

Y BBC ve como una de las razones para esa visita a Arabia Saudita la compra de armamento estadounidense por cerca de US$110.000 millones que hiciera el reino saudí, incluyendo “sofisticados sistemas de radares, aviones y barcos, por un valor US$109.700 millones”. Pero hay algo más, según BBC, Trump desea que Arabia haga inversiones en Estados Unidos: “Son cientos de miles de millones de dólares en inversiones en Estados Unidos ─ expresó jubilosos el magnate presidente ─ y trabajos, trabajos, trabajos”.

Los sauditas, tan taimados, tan astutos, ven la gran oportunidad económica y militar de tratar con el magnate que parecía “el enemigo”. No importa todo lo que afirmara Trump durante su campaña para captar a su ferviente electorado, así lo entienden los sauditas y así, nos informa BBC, lo que declara a The Wall Street Journal el ministro de relaciones exteriores saudita Adel al Jubeir: "La gente dice muchas cosas durante la campaña. Y yo no creo ni por un minuto que el presidente Trump sea anti nada”. ¿Bonito, verdad? Pero hay más, ellos le conocen bien, saben que a él le agrada resaltar, ser aceptado y aplaudido por todos y los árabes le dieron por el gusto. Le colocaron alfombra roja para ser recibido por todo lo alto y, como reporta The Associated Press, “mientras Trump y el rey de 81 años, que se apoyaba en un bastón, caminaban sobre la alfombra roja, aviones militares cruzaron el cielo y dejaron una estela en rojo, blanco y azul”. ¡Todo un espectáculo! Luego, el gran amigo ex enemigo, al igual que antes Vladimir Putin, Theresa May y Barack Obama, el rey le otorgó a Trump la condecoración que representa el honor civil más alto que concede Arabia, la medalla de Abdulaziz Al Saud. Luego Trump hasta se atrevió, muy alegremente, al participar en una danza tradicional de los árabes al compás de los tambores y del rítmico movimiento de los danzantes que agitaban espadas.

El gobierno saudí, lo tenía bien calculado, sabía que el más beneficiado con la visita del presidente de Estados Unidos y con los acuerdos a que se arribaran ellos serían los más beneficiados. Todo venía siendo preparado desde el pasado 30 de enero en una comunicación telefónica entre el rey Salmán bin Abdulaziz y Trump ambos acordaron que era importante “hacer cumplir de forma rigurosa el Plan Integral de la Acción Conjunta con Irán”. Riad estaba resentido con Obama por el acuerdo alcanzado en Viena con el gobierno iraní el 14 de julio de 2015 y suscrito además de Estados Unidos por China, Francia, Reino Unido, Rusia y Alemania. En esa ocasión, Trump fue fuertemente crítico con el acuerdo, que según Obama había “frenado la expansión de las armas nucleares en Oriente Próximo”, pero que él calificaba como catástrofe. El pacto de Viena se ha considerado como una victoria diplomática de la administración Obama facilitada por la llegada al ejecutivo del Irán en 2013 de Hasán Rouhaní, un hombre bien separado de las posiciones extremistas de su antecesor Mahmud Ahmadinejad, y tenido como un político moderado de centro. Por este pacto el gobierno iraní aceptaba la condición de no enriquecer el uranio por encima del 5%; reduciría además sus centrifugadoras que enriquecen el uranio necesario para elaborar una bomba atómica, asi mismo, suprimiría el reactor para la producción de plutonio y se comprometía a aceptar las verificaciones del Organismo Internacional de la Energía Atómica (International Atomic Energy Agency IAEA)

Por otra parte, los sauditas ni siquiera se sintieron ofendidos porque la Primera Dama Melania y la Primera Hija Ivanka, al descender del Air Force One a su llegada a Riad no optaron por cubrirse la cabeza como es obligatorio para las mujeres árabes. Nada que criticar porque esa regla exceptúa a las extranjeras; pero ¡Caramba, hombre! Trump olvidó un pequeño detalle al respecto. A la muerte del rey saudí, Abdalá bin Abdulaziz al-Saúd, luego de transmitir sus condolencias al nuevo rey, Obama el 28 de enero de 2015 haría una escala en Riad acompañado de Michelle Obama y de algunos funcionarios de gobierno para ofrecer sus condolencias, de manera directa, a Salmán bin Abdulaziz; pero Michelle no se había cubierto la cabeza... ¡Gran ofensa! Si no para los árabes, si para Donald Trump, que indignado por el sacrilegio de los Obama, soltó al siguiente día uno de sus tuit criticando a la Primera Dama: “Many people are saying it was wonderful that Mrs. Obama refused to wear a scarf in Saudi Arabia, but they were insulted.We have enuf enemies”  ─ “Mucha gente está diciendo que fue maravilloso que la señora Obama se negara a llevar velo en Arabia Saudita, pero ellos fueron insultados. Ya tenemos suficientes enemigos”.

Los fervientes admiradores de Donald Trump, aplauden entusiasmados el fortalecimiento de las relaciones conseguido con esta visita presidencial a un país donde se practica, con todo su rigor, la ley de la Sharía. Ni lo aplaudo, ni lo critico. Está haciendo, simplemente, lo que tantos presidentes de Estados Unidos han practicado desde el gobierno de Franklin D. Roosevelt. En Arabia Saudí los derechos humanos ni siquiera son papel mojado, ¡No existen!, pero el gobierno saudí es bien astuto y este asunto de los derechos humanos lo tiene sin cuidado; conocen su importancia estratégica en el Medio Oriente, saben que son la contraparte del Estado Islámico de Irán su natural enemigo y tienen en cuenta el poderío que le otorgan sus pozos petroleros. Son una pieza importante en el plano estratégico, por eso sus relaciones se las diputan Rusia, Gran Bretaña y Estados Unidos.  


Lo que resulta más interesante de todo este asunto es que ahora los obstinados simpatizantes y seguidores de Donald Trump no levantan su indignada voz por este acercamiento del presidente con el gobierno de Riad, como acostumbraban a hacer en contra de Barack Obama por sus relaciones con un país tan violador de los derechos humanos como es Arabia Saudita. ¡Cuántas cosas dijeron! Ahora están callados. Estados Unidos es el gran amigo de los árabes y ya no se menciona “el terrorismo islámico” que tanto mencionaba Trump. Ahora Trump y sus seguidores son conciliadores: “Ésta no es una batalla entre distintas religiones, distintas sectas o entre civilizaciones. Ésta es una batalla entre los criminales bárbaros que quieren acabar con la vida humana en nombre de la religión y las personas decentes de cualquier fe que buscan protegerla... Ésta es una batalla entre el bien y el mal. Cuando vemos la sangre no vemos la religión de las víctimas… Son hijos de Dios”. Parece ser que los seguidores de Trump serán la negación de la negación... ¿Mirarán con buenos ojos a los que practican el islamismo? ¿Estarán dispuestos a recibir a los refugiados de Siria y de Irak, que también “son hijos de Dios”? 

lunes, 15 de mayo de 2017

El desespero de Trump

Mario J. Viera

Parece ser que Donald Trump ─ a quien yo prefiero denominar “Mr. Twitter” ─ siempre genera noticia, siempre es tema mediático y comidilla en las redes sociales. Sí, es evidente, es tan impredecible, tan, digamos “original”, tan contradictorio con la lógica que siempre, todo lo que diga y todo lo que ejecute de inmediato genera un sin número de comentarios, generalmente no muy favorables que digamos. ¿Y qué decir de sus colaboradores, de sus asesores y de todo su equipo de gobierno? Lo primero que salta a la vista es que, como se diría en buen castellano, “siempre están detrás del palo” y salen con cada respuesta para explicar lo que ni el propio Trump logra explicar adecuadamente. Así ocurrió con la destitución de James Comey cuando todos ellos aseguraban que Trump había tomado tal decisión “basándose en las recomendaciones claras del vicefiscal general, Rod Rosenstein, y el fiscal general, Jeff Sessions”, así lo declaró el mismo portavoz de la Casa Blanca Sean Spicer, y luego quedar desmentidos por el propio D.T. cuando declaró en una entrevista con la NBC: “Iba a despedir a Comey independientemente de la recomendación. Iba a despedirlo, pero no hay un buen momento para hacerlo, por cierto”. Sí, lo dijo y dijo también que el FBI era desde hacía un año “un descontrol” y que Comey sufría de una falta de confianza dentro de la agencia que dirigía... ¡Ah, sí! Pero ¿qué pasó entonces?

Nada del otro mundo, salvo que el director interino del FBI Andrew McCabe desmintiera a Trump ante una audiencia pública del Comité de Inteligencia del Senado cuando aseguró: "El director Comey gozó de un amplio apoyo dentro del FBI y aún lo hace hasta el día de hoy (...) Puedo decirles con seguridad que la gran mayoría de los empleados del FBI disfrutaron de una conexión profunda y positiva con el director Comey”. ¿Es esto un indicativo de desconfianza hacia el destituido Director del FBI? Y hasta Comey deja una carta al equipo del FBI y que difundiera la CNN donde reconoce “que un presidente puede despedir a un director del FBI por cualquier razón, o sin ninguna razón en absoluto”; si la forma en que se decidió su despedida fue adecuada o no, no pasaría más tiempo pensando en ella: “Está hecho ─ anota ─, y estaré bien, aunque los echaré mucho de menos y a la misión”. Y a continuación dice: “Ya les he dicho antes, en tiempos de turbulencia, que el pueblo estadounidense debería ver al FBI como una roca de eficacia, honestidad e independencia”. ¿Qué? ¡Honestidad e independencia! Esto dice más que lo que dejó escrito. No quiero ser suspicaz, pero me parece que se refiere a aquella propuesta que le hiciera D.T. de que le fuera fiel en un momento cuando toda la opinión pública de Estados Unidos está completamente polarizada ─ “tiempos de turbulencia” ─. Él no se comprometía a serle fiel a un presidente; él solo se comprometía a serle transparente, con honestidad e independencia... Y ya concluye su epístola Comey diciendo estas significativas palabras, que subrayo: “Es muy difícil dejar a un grupo de personas que se compromete sólo a hacer lo correcto. Mi esperanza es que mantengan los valores y la misión de proteger al pueblo estadounidense y defender la Constitución. Si lo hacen, aunque también estarán tristes cuando se vayan, el pueblo estadounidense estará más seguro”.

Cuando la metedura de pata de Comey, que fuera la causa eficiente para que Hillary Clinton no pudiera ganar la presidencia, Trump le felicitó. ¡Bien! Cuando asumió la presidencia, Trump, mediocre imitación de Fidel Castro, le pidió a Comey, tan al estilo castrista, que le jurara fidelidad; pero Comey a ello se negó, entonces, también tan al estilo castrista, Trump no se lo perdonó.

¿Qué pudiera ocurrir ─ pensaría Donald “Mr. Twitter” Trump, ─ si ahora, James Comey, entrevistado por los medios, filtra alguna cosilla que le ponga en mal sitio? ¡Cuidado!, parece advertirle al depuesto jefe de los servicios del FBI. ¡Hey, Mr. Twitter! ¿Qué te pasa? Defenestraste a Comey y ahora le adviertes, más bien le amenazas de que no vaya a hacer alguna filtración a los medios periodísticos de algo negativo para ti, el “presidente”. Muy al estilo de Vito Corleone advierte a Comey que pueden existir cintas secretas de sus conversaciones entre él y el presidente, y lo hace tempranito en la mañana ─ ¿Será que este hombre se acuesta temprano como las gallinas o tiene algún trastorno de sueño? ─. Está muy preocupado Mr. Twitter y tiene que estarlo porque despedir, destituir a Comey, cuando este está centrado en las investigaciones de los posibles vínculos existentes entre el gobierno de Rusia y los asociados de su campaña, lo único que ha podido conseguir es que las sospechas tengan más visos de certidumbre. Tal parece que D.T. compró cabeza, pero se asustó con los ojos. Y vaya lío armado ahora con las secretas cintas. WikiLeaks ofrece hasta cien mil dólares por obtener acceso a las mismas y hasta un grupo de congresistas piden que las mismas se divulguen o, al menos, que se pongan en conocimiento del Congreso.

Puedo creer que la abrupta decisión de Trump para despedir a Comey es un acto desesperado para intentar, inútilmente, cortar de un golpe todo ese jaleo de las investigaciones sobre los vínculos de su equipo de campaña presidencial con el Kremlin; el golpe final después de los misiles que arrojara sobre Siria, no para castigar a Al-Assad por sus crímenes, sino para que el mundo se creyera el cuento de que él, el gran Trump osaba retar a Vladimir Putin y así alejar las sospechas que le vinculan al Kremlin. Y señala certeramente el New York Times: “La mención del Sr. Trump de las cintas no hizo nada para disipar los ecos del Watergate escuchados en Washington esta semana. La destitución del Sr. Comey en medio de una investigación sobre los asociados de Trump sonó muy similar a la decisión del Presidente Richard M. Nixon en octubre de 1973 al destituir a Archibald Cox, el fiscal especial de Watergate, en un incidente que vino a ser conocido como la masacre de la noche de sábado”.

Pero, no importa lo que se oculte detrás del matorral. Los fieles seguidores de Mr. Twitter, que le creen y le justifican todo van a continuar apostando a favor suyo. “Hay que mantener un compás de espera, darle tiempo al tiempo para esperar que haga su trabajo y confiar que sobre la marcha ─ fíjense bien en lo que se dice ─ aprenda a gobernar”, así declaran los fieles y ciegos partidarios de D.T. Un compás de espera y la confianza de que vaya aprendiendo el oficio de gobernar, como si esto fuera aprender a capar cortando testículos. No hay que prestarle atención a lo que digan algunos pedantes creen los devotos de Mr. Twitter, como ese teniente general retirado de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos James Clapper, ex Director de Inteligencia Nacional que se ha atrevido a opinar diciendo: “Los padres fundadores, en su genialidad, crearon un sistema de tres ramas de gobierno iguales y construyeron un sistema de contrapesos. Yo siento que eso está bajo asalto y erosionándose”, y agrega: “Creo que, en muchos sentidos, nuestras instituciones democráticas están bajo ataque, tanto externamente -- y eso es lo principal, la interferencia rusa en nuestro sistema electoral -- y creo que nuestras instituciones están bajo ataque a nivel interno”. ¿A quién se refiere cuando dice esto último? ¿Acaso a Donald Trump? Y responde rotundamente: “Exactamente”.

Donald Trump está en desespero; en su juego de básquet político no logra hacer canasta. Sus decretos son detenidos por las cortes, las mujeres se manifiestan masivamente en su contra, no se detienen las marchas de protestas, su plan de desbancar el Obamacare ─ obra maestra del microcefálico Paul Ryan ─ no logra el consenso de su propio partido y cuando parece anotarse una canasta en un segundo intento de sostener su proyecto zombi recibiendo el sí de la Cámara de representantes en el Senado lo detienen, y. sobre todo, sigue el angustiante tema de la vinculación rusa... Así, Trump seguirá siendo noticia y dando palos de ciego, entonces...


Se aproximan vientos de fronda. La sombra ominosa del Watergate se proyecta sobre la Casa Blanca

domingo, 14 de mayo de 2017

Venezuela: Más allá de las Palabras

Fernando Yurman. Blog POLIS




¨Nadie sabe lo que puede un cuerpo¨ Baruch Spinoza


Después de semanas de épica resistencia de ciudadanos venezolanos contra la mayor desgracia de su era republicana, es difícil disimular las escamas del engendro. Una criatura informe que creció con la complicidad de muchísimos gobiernos y mafias que circulaban en su misma red de corrupción. Esa simpatía diplomática, un capitulo mayor en la Historia Latinoamericana de la Infamia, ahora destaca en su negro esplendor. Una entidad monstruosa que desde los delirantes orígenes chavistas evolucionó deformada de verborragia socialista, musculatura fascista, apropiación capitalista salvaje y vocación gangsteril. Su malignidad fue tenazmente desconocida por las figuras oportunistas de Podemos en España, la ultraizquierda fascista de Francia, la izquierda caviar de intelectuales necrofílicos de Argentina, la izquierda fascistizada por los oportunismos populistas que impregnaron el continente, la espiritualidad pragmática de un Papa saludador, y los románticos de café que suelen tener orgasmos con las imaginarias revoluciones latinoamericanas. Difícil entender el rango ético en las contorsiones a que arribó esa fauna. Sus posiciones, que años atrás preservaban cierta moralidad racional, una apuesta vaga por el bien genérico, justificaron abiertamente un maltrato cuya sangre les salpica en la cara.


La envoltura ideológica de izquierda, una referencia de la cultura occidental, amaga terminar en religión enfermiza, algo que otorga un suplemento de identidad, como las sectas o las certezas místicas. Carente de eficiencia, hace tiempo que rebota en la oquedad, un vacío que solo aplaca una dosis exaltada de pasión fascista. Solo eso explica la bonhomía ideológica persistente que guardan con los verdugos de un pueblo inerme. 


Cuando se leen artículos sin firmar que sugieren que hay dos bandos en las calles de Caracas, no un pueblo solo contra la monstruosa maquinaria asesina, se sabe que son escribas comprados. Equiparan la ciudadanía desarmada con la Guardia Nacional, la gente con el ejército corrompido y los sicarios pagos del gobierno.  Procuran una mirada mesurada, que preserve el equilibrio, como si estuvieran evaluando la puja de dos cantones suizos y no las calles sangrientas de un pueblo hambriento. 


Es sabido el esfuerzo de este régimen por construir el discurso de una guerra imperialista de cartón pintado, un panorama verbal que excuse el saqueo y los asesinatos a mansalva. Pero cuando la evidencia es dudada en niveles superiores, en plumas y voces que aparentan idoneidad y conocimiento, que parecen saber de una verdadera ¨guerra económica¨, y del terrible “imperialismo¨, y de la ¨formal democracia¨, uno se pregunta sobre la hondura de esos seres. Serán vocacionalmente brutos o infames, y vacilamos, no pueden ser tan infames, deben ser muy brutos, y luego, no pueden ser tan brutos, deben ser muy infames. Quizás sean equitativamente las dos cosas, pero lo cierto es que ven un pueblo aplastado por delincuentes reconocidos y solamente pueden hacer especulaciones adolescentes desde la ¨belle indiference¨ de su aparato ideologico. 


Harto de palabrería, un pueblo reunido por las redes digitales, salió a la calle casi sin líderes, con la honda certeza de su inermidad y su razón justa contra un gobierno forajido. No ¨amaneció de bala¨, como decía un verso legendario de la vieja izquierda, sino con decisión de resistir. Fué la represión, el acoso, el hambre programado, contra una voluntad popular tan difusa como genuina. Sin comida, usando un poco del excremento posible, las bombas llamadas poputov defienden y también ilustran simbólicamente ese lugar rebelde del cuerpo, el hambre que no los ha doblegado, y les permite echar a los opresores su verdadera sustancia. El ¨pupu¨, nombre venezolano del excremento, pone afuera la verdad desnuda de esta confrontación. 


Ya había aparecido un manifestante desnudo, luego una mujer mayor que ofrendaba su debilidad a una tanqueta, ahora son bombas de excremento, un testimonio del furioso interior y un rechazo del palabrerío ideológico. Es la zona desconocida del cuerpo social que sucede metafóricamente más allá de la palabra.


Cabe recordar que uno de los mejores cuentos fantásticos venezolanos se llama ¨La máquina de hacer Pupu¨, una suerte de ironía sobre las primeras y sombrías décadas del siglo XX, y ahora convertida en una ironía profética. El petróleo, a su vez, fue llamado literariamente ¨el excremento del diablo¨, y los balancines que pican la tierra de los yacimientos ¨los buitres carroñeros¨. También la corrupción pertenece a esa química de la fermentación, una administración delictiva que se pudre, y ha sido comparada con la falta de control de esfínteres, porque compulsa sin reglas y no diferencia afuera y adentro, lo propio y lo ajeno. Esta dimensión metafórica intestinal, que también expresa la convicción ¨hicieron mierda el país¨, está hoy en el aire, aunque no se nombre en un discurso. Sucede en una simbolización silenciosa, implícita e incesante.


Aquella pintura de Delacroix, ¨La libertad guiando al pueblo¨, y las fugas en ¨Los miserables¨ de Victor Hugo, difundieron las metáforas de barricadas y turbas del siglo XIX incluso entre los que jamás oyeron hablar de ellos. La corriente de gente impedida por el dique del poder, subyace en esas primeras gestas urbanas. Las calles son el lugar del tránsito público, no había barricadas en las guerras campesinas, y ese tránsito impedido a las ¨masas¨ se volvió también una metáfora. Casi todas las ideologías populares la sostienen sin explicitar, el pueblo como correntada y el poder como represa, en frases como ¨La marea de protestas anego el poder¨, ¨canalizaron el descontento¨, ¨no pudieron obstruir la confluencia de los pueblos¨, ¨ La voluntad política se abrió un cauce¨, ¨la represión impidió¨ , que suponen una corriente y un impedimento. Esa metáfora era tanto ideológica como urbana, basta recordar ¨El hombre de las multitudes¨ de Edgard A Poe, casi coetáneo con los tumultos de Paris en los ¨treinta¨ de ese siglo. Casi doscientos años viajaron esas metáforas en folletines y tratados, y cuando se agotaron malversadas (metáfora de la metáfora), y el cuerpo real no tuvo representación que lo manifieste, fue el excremento, como en la histeria el vómito, lo que trató de expresarse. En Caracas, donde los manifestantes tenían que escapar por la cloaca del Guaire, como Jean Valjean por las alcantarillas de Paris, es el excremento lo que guía al pueblo, un testimonio cabal del cuerpo sin banderas que está expulsando el mal envuelto en sus declaraciones mentirosas. Perdido el símbolo, es el signo físico lo que circula en esa violencia.



Walter Benjamin sostenía que la alegoría es al lenguaje lo que las ruinas son a las cosas, y Venezuela, una sociedad en ruinas, con un lenguaje pervertido por la mentira y la falsa emotividad ideológica, no puede sino alegorizar con su cuerpo, hasta que las palabras vuelvan a ser sustantivas. Las primeras protestas se llamaban ¨guarimbas¨, nombre que deriva de un juego de calle infantil, y que extiende en la protesta sus reglas de juego. La actuales, incesantes, impredecibles, temerarias, abandonaron ese nombre y están buscando el suyo. Las ¨poputov¨ son las primeras letras. 

viernes, 14 de abril de 2017

LA BOMBA MADRE SOBRE AFGANISTAN. LO POSITIVO Y LO NEGATIVO

Algunos comentarios que expresara en Facebook y otros datos

Mario J. Viera



Bueno, ¿qué decir? Esta bomba, la GBU-43/B Massive Ordnance Air Blast (MOAB), lanzada sobre áreas del distrito de Achin, en la provincia de Nangarhar, muy cerca de la frontera con Pakistán, ocupadas por las fuerzas del Estado Islámico en Afganistán, posee un poder aterrador. Es capaz de destruir totalmente complejos de cavernas y túneles excavados, donde tanto las fuerzas talibanas como las de Estado Islámico encuentran refugio. La población del distrito de Achín ─ una fortaleza de los muyahidines durante la ocupación soviética de Afganistán ─ es totalmente de etnia Pastún la que, según Wikipedia, ganó “la atención del mundo durante el crecimiento y posterior caída del talibán, dado que eran el principal grupo étnico del movimiento”. El distrito de Achin en Nangarhar constituía un "importante refugio" para los combatientes del EI en Afganistán y "un gran número de miembros clave del EI" han muerto en la operación de las fuerzas armadas estadounidenses, informó a Efe Attaullah Khogyanai, el portavoz del gobernador de Nangarhar. La provincia de Nangarhar es muy escarpada y una de las zonas donde se sospechaba que pudo haberse escondido Osama bin Laden.

De acuerdo con un reporte de EFE, el Gobierno afgano afirmó que estaba en contacto con Estados Unidos e informado del lanzamiento en Nangarhar del gran artefacto militar.

El Estado Islámico, esas bandas de asesinos y terroristas fanáticos “notorio por su actividad en Siria e Irak, comenzó en años recientes a expandirse por Afganistán, donde logró atraer a numerosos seguidores de los grupos Talibanes en la región, así como islamistas de origen uzbeko”. Sus crímenes son espantosos por la crueldad con que acometen las ejecuciones de cientos de personas que consideran infieles. Si la “madre de las bombas” los convierten en cenizas, no tengo por qué condenar su lanzamiento en Afganistán. Los yihadistas, del talibán de Al Qaeda y del Estado Islámico deben ser eliminados, destruidos y convertidos en cenizas. Y aunque fuentes de la OTAN estiman que a inicios del 2016 el EI entrenaba unos 3,000 combatientes en Afganistán, en tanto que en los momentos actuales ese número parece haber disminuido a un nivel entre 600 y 800 hombres en armas, esos elementos terroristas deben ser finalmente liquidados. En este caso, tal vez algunos me lo tomen a mal, no tengo por qué condenar esta acción violenta y estremecedora ordenada por D.T.  

Siempre he estado en contra de Donald Trump, porque le considero un cáncer político; nunca le daré mi apoyo, pero lanzar una tan terrible bomba sobre los talibanes, esas bestias sedientas de sangre, llenos de odio por todos los valores humanos y enemigos de la paz, de la convivencia, de la tolerancia, no lo tengo a mal. Los terroristas del Estado Islámico deben ser borrados definitivamente de la faz de la tierra.

Es cierto que, en el fondo y en el propósito del lanzamiento de tan terrible artefacto de guerra está la intención de D.T. de una demostración de fuerza, contra Corea del Norte y quizá contra Irán. Una demostración de fuerzas tal y como la del presidente demócrata Harry S. Truman cuando arrojara el 6 de agosto de 1945 su primera bomba atómica sobre la ciudad japonesa de Hiroshima y tres días después la segunda el 9 de agosto sobre Nagasaki, con el pretexto de que Japón resistiría hasta su último hombre sin aceptar la rendición incondicional. Con estos horrorosos ataques Truman estaba dando una demostración del poderío militar de Estados Unidos a la Unión Soviética. Detesto a D.T. y a su política neofascista, pero más detesto a los terroristas del Estado Islámico y aunque la intención sea torcida, no condeno un ataque poderoso y destructivo contra el Estado Islámico y los talibanes que hubiera sido lanzado con iguales propósitos por Georg W. Bush, Barack Obama o por el payaso de Donald Trump.


Lo torcido de D.T. en el lanzamiento de esta gran bomba contra los talibanes es el mensaje oculto de malas intenciones que contiene. Quiere imponer el miedo en todo el mundo, quiere retar al loco de Corea del Norte, intimidar a China y eso sí es altamente peligroso. Contra los yihadistas está bien, pero de ahí a pasar a una fase de provocación a países con capacidad de respuesta nuclear ya es otra cosa ¡Cuidado Donald Trump! Cuidado no comprometa a Estados Unidos en una devastadora guerra con Corea del Norte, con China, con Irán y con Rusia eso sería el gran holocausto de la humanidad si antes no lo sacan de la Casa Blanca a donde nunca debió llegar.

viernes, 7 de abril de 2017

La represalia de Estados Unidos contra el régimen de Bashar al-Assad

Mario J. Viera


Tal como dijera D.T., en Siria se habían traspasado todas las líneas de contención. La liberación de gases tóxicos mezclados con cloro y sarín sobre la población de Jan Sheijun ya ha sido la gota que colmara el vaso de la indignación. El acto no debería quedar en la impunidad, requería que el mundo civilizado diera una firme respuesta al régimen de Assad. Cualquier enérgica respuesta que se diera al acto criminal de la agresión genocida sería bien recibida con aplausos. Y se produjo la represalia cuando, de manera unilateral, Estados Unidos lanzara un ataque de misiles Tomahawk sobre la base aérea siria de Shayrat, la segunda más importante de las fuerzas gubernamentales sirias, en la madrugada del 7 de abril. Trump, inesperadamente impartió la orden del ataque en acto de represalia, que, a todas luces, parece ser acto de justicia.

El gobierno sirio había rechazado las denuncias que se levantaban en su contra por el ataque químico que provocara la muerte de 87 civiles entre ellos 31 niños, alegando que su fuerza aérea había bombardeado bases abandonadas de Al-Qaeda donde se almacenaban armamentos químicos, que incidentalmente sus gases se liberaron y fueran llevados por el viento hacia la ciudad de Jan Sheijun. Sin embargo, las evidencias y los antecedentes de las acciones criminales del régimen de Al-Assad en contra de la población civil, le incriminaban. Nadie dudaba, salvo Rusia, que había sido una acción premeditada de ese régimen; no obstante, según voceros del gobierno de Putin, el apoyo ruso a Al-Assad no era incondicional. Y, consecuentemente, actuó Trump, luego de comunicarle al presidente chino Xi Jinping durante el encuentro de ambos en Mar – a – Lago de que lanzaría el ataque contra Siria, en un movimiento que según El Nuevo Herald podría “indicar a China que el nuevo presidente no teme los pasos militares unilaterales, incluso si países clave como China se interponen en el camino”. Al mismo tiempo el gobierno de Trump notificó a Inglaterra que lanzaría el ataque contra una base aérea siria; por otra parte, el portavoz del Pentágono, Jeff Davis declaró que los rusos fueron puestos en aviso a través de la línea de comunicación especial establecida entre Washington y Moscú para evitar incidentes en Siria, según informara El Nuevo Herald.

Apropiada, este es el calificativo que en general se le ha dado al acto de represalia que Estados Unidos lanzara contra una de las principales bases aéreas del gobierno de Al-Assad. Apropiado creo que así todos podemos denominarle y hasta justo. Sentimos la empatía hacia los civiles sirios que han sufrido ya demasiado con los desafueros de Bashar al-Assad. La pasión nos impulsa; la pasión a favor de las víctimas civiles de   nos invita a batir palmas. Acción muy apropiada ha calificado el gobierno británico al acto inusitado de Donald Trump; lo dice el ministro de Defensa de gran Bretaña, Michael Fallon: “Ha sido una acción muy apropiada y enfocada a atacar la base aérea, los aviones y el equipo que Estados Unidos cree que estuvo involucrado en el bombardeo con armas químicas para disuadir al régimen de próximos ataques futuros y, por tanto, salvar vidas en el futuro”. Para Paul Ryan, presidente de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, el ataque fue “apropiado y justo”. Ryan expuso: “Estos ataques aéreos tácticos demuestran al régimen de Assad que no puede contar con la inacción estadounidense cuando comete atrocidades contra el pueblo sirio”. Por el lado de los demócratas el senador Chuck Schumer vio el acto de represalia como “algo bueno”. El diario español El País anota que el ataque a Siria constituye la “primera victoria política” de D.T.

El senador Schumer hizo una aclaración con respecto al acto precipitado de Donald Trump recomendando: “La administración Trump debe adoptar una estrategia y consultar al Congreso ante de aplicarla”. En igual sentido se manifestó el senador republicano Rand Paul, uno de los halcones del republicanismo, al decir: “Aunque condenamos las atrocidades en Siria, Estados Unidos no ha sido atacado. El presidente debe obtener una autorización del Congreso para llevar a cabo toda acción militar, como estipula la Constitución”; también dio su opinión el  senador Bob Corker, presidente del Comité de Relaciones exteriores del Senado, cuando al mismo tiempo que consideraba “apropiado” el ataque contra Siria ordenado por Trump, opinó que sería “importante para la administración comprometerse con el Congreso y comunicar claramente  su completa estrategia al pueblo de los Estados Unidos”. Por su parte, el secretario general de la ONU, Antonio Guterres teme que el ataque a Siria pueda provocar una escalada y advierte: "Consciente del riesgo de una escalada, pido contención para evitar cualquier acto que pueda profundizar el sufrimiento de los sirios". Ante todo el aplaudir de entusiasmo a favor del ataque de Estados Unidos, el senador demócrata Chris Coona fue la nota discordante poniendo sobre la mesa una duda lógica al estimar que “las acciones decididas por el presidente levantan más preguntas en lugar de dar respuestas”. El giro de 180 grados de la política que había defendido D.T. con respecto a Siria y a Bashar al-Assad de no intervención en Siria ha sido imprevisible, como imprevisible es todo su propio carácter, es ahora visto por algunos como “un golpe de precisión que tensa la relación con Moscú y lanza una clara advertencia a Irán y Corea del Norte”, como lo ha expresado El País.

En un artículo anterior yo había expresado que la triste noticia del ataque premeditado o casual del régimen sirio con gases químicos contra civiles le vino a Trump (...) como anillo al dedo. Y Trump ha sabido sacarles partido a aquellos acontecimientos. Ciertamente como expresara el senador Coona hay más preguntas que tenemos que formularnos y pocas respuestas. Primero el ataque contra la base siria de Shayrat ¿respondía a un plan estratégico debidamente formulado, o se trató simplemente de un acto precipitado decidido a última hora con una intención de propaganda política? Segundo ¿quién o qué ha obtenido las mayores ventajas con el ataque desplegado? ¿Quién ha perdido más? ¿Esta ofensiva, en qué medida resquebrajará el poder de Assad? El ataque de la base de Shayrat se concentró en la destrucción de sus hangares, sus almacenes de combustibles, silos de municiones y sus sistemas de defensa aéreos y de radares, evitándose los depósitos de gas, como señaló una fuente militar citada por El País diciendo: “La meta era acabar con la capacidad de desplazar armas químicas, no con ellas, eso podría haber causado una matanza”; ¿se pretendía no cometer el mismo error reconocido por las autoridades de Siria que afirmaban que sus fuerzas habían bombardeado depósitos de armamentos químicos en campamentos de Al-Qaeda y otros grupos terroristas no muy distantes de la ciudad Jan Sheijun? Moscú, advertido previamente del ataque, puso a salvo al personal ruso que servía en Shayrat y no es de dudar que haya puesto sobre aviso al gobierno sirio para salvar gran parte de los aviones de aquella base, el Kremlin reportó que solo seis aviones fueron destruidos.

¿Se pretendía anular la capacidad aérea de Siria? Seis aviones son fácilmente reemplazables por Rusia. Siria posee alrededor de 15 bases aéreas en estado operativo, aunque con aviones de combate obsoletos provenientes en su mayor parte de la extinguida Unión Soviética. Los ataques de los rebeldes sirios y de grupos de ISIS, contra los aeropuertos de la Fuerza Aérea Árabe Siria, no han podido neutralizar la capacidad aérea del régimen de Al-Assad. ¿Por qué Rusia no activó sus sistemas de defensa antiaérea desplegados en Siria para derribar los misiles Tomahawk? Aunque se considera que los misiles Tomahawks “son difíciles de interceptar, debido a su pequeño tamaño, su reducida sección transversal de radar y su vuelo a baja altitud operativa” esto no quiere decir absolutamente que los sistemas de defensa antiaérea rusa no fueran capaces de detectarles y más aún cuando los rusos estaban advertidos previamente de este ataque. La respuesta que a esta interrogante dan los especialistas rusos, de acuerdo con RT, no es del todo convincente, "porque hubiera comenzado ‘un conflicto nuclear’ entre dos potencias con ese tipo de armamento ‘en el territorio de un tercer país’"; además de esto, el analista militar ruso Vladislav Shuryguin, reporta RT, detalla que, en realidad, los sistemas rusos de defensa antiaérea desplegados en Siria defienden los intereses de Rusia y solo están subordinados al mando militar de este país; por lo tanto, cuando Israel o Turquía "bombardean Siria de manera periódica, protegemos nuestra base aérea y sus instalaciones" para concluir considerando que los rusos tomaron una decisión 'política', porque el derribo de los misiles norteamericanos habría desembocado en un conflicto entre Rusia y EE.UU.   

Donald Trump es un empresario oportunista y carente de escrúpulos que sabe aprovecharse de cualquier oportunidad que se le presente para obtener buenos réditos y esto lo aplica también en la esfera política. El momento era propicio: una situación dramática y estremecedora que conmovía a toda la opinión pública y que podría aprovecharse para obtener un arriesgado e imprescindible triunfo político. Un estado de conmoción emocional, no tan intenso como el que se produjo cuando el atentado terrorismo del 11 de septiembre en New York, pero si lo suficiente como para motivar las simpatías hacia una acción que pudiera ser considerada como justiciera. El S-11 le aseguró a Bush la reelección presidencial. Casi todos creímos lo que se decía sobre las armas de exterminio masivo que supuestamente se encontraban en los arsenales de Sadam Husein, casi todos aplaudimos la guerra lanzada contra Irak para vengar el atentado terrorista contra las torres gemelas.

Trump, por iniciativa propia o tal vez por sugerencia ofrecida por su principal asesor político Steve Bannon, sin consulta previa con el Congreso, lanzó el golpe. Cuatro objetivos estaban claros y definidos en su decisión:

Primero: Trump acosado por las sospechas de los vínculos de sus principales colaboradores y de él mismo con el gobierno de Vladimir Putin, requería desesperadamente hacer algo que fuera como una cortina de humo para desviar la atención sobre este tema. Con el ataque contra Siria, Trump podría mostrarse como un estadista independiente de la influencia rusa.

Segundo: Las encuestas le eran totalmente desfavorables con un alto por ciento de rechazo a su gestión. Una actuación dramática que capitalizara la conmoción del ataque químico en Siria contra la población civil, y le fuera favorable para mejorar su imagen.

Tercero: Podría mostrarse como un hombre fuerte capaz de enfrentar cualquier oposición exterior ya fuera de China o de Rusia.

Cuarto: Podría con su acto de fuerza demostrar que Barack Obama había sido débil en el caso sirio a diferencia suya.


Me molesta tener que aceptar la lógica contenida en las palabras pronunciadas por el Ministro de Relaciones Exteriores ruso Sergéi Lavrov, cuando dijo: “Esto recuerda a la situación de 2003 cuando Estados Unidos y el Reino Unido, con sus aliados, invadieron Irak sin autorización del Consejo de Seguridad y contra la ley internacional”.

miércoles, 5 de abril de 2017

El culpable es Obama – dice Donald Trump, sin embargo...

Mario J. Viera


El martes 4 de abril, en horas de la tarde, aviones no identificados, si fueran parte de la flota aérea rusa actuando sobre Siria, o aviones del régimen de Bashar al-Assad, descargaron un ataque químico, probablemente con gas sarín, sobre la ciudad de Jan Sheijun al sur de la gobernación de Idlib ocasionando numerosas víctimas civiles (unas 58 víctimas mortales). La ciudad de Jan Sheijun es una posición de las fuerzas opositores al régimen sirio que desde los acuerdos tomados en las Conversaciones de Ginebra se había acordado un alto al fuego. Tanto para Rusia como para Assad los rebeldes allí concentrados son calificados de “terroristas”. El gobierno de Assad negó las acusaciones en su contra alegando que su fuerza aérea solo bombardeó puestos rebeldes abandonados donde se elaboraban armas químicas pertenecientes al Estado Islámico y a grupos de Al-Qaeda, por lo que consideraba que algunos de los tóxicos liberados tras las explosiones llegaron y rodearon a Jan Sheijun situada a pocos kilómetros del lugar atacado. Esta versión es la misma sostenida por las autoridades rusas. Así se justificó el portavoz del Ministerio de Defensa ruso, Igor Konashenkov diciendo que “la aviación siria llevó a cabo un bombardeo en los alrededores de Jan Sheijun contra un almacén de munición de los terroristas. Estas instalaciones contenían fábricas para producir proyectiles cargados con agentes tóxicos

La condena internacional no se hizo esperar aunando voces de Europa, Israel, Turquía y Estados Unidos. El gobernante de Estados Unidos se apresuró a emitir un comunicado por medio de la Oficina de la Secretaría de Prensa, declarando que aquel ataque químico contra personas inocentes era “reprensible” pero consecuencia, no solo de los actos criminales de Assad y sus aliados rusos e iraníes, sino principalmente como un resultado de la debilidad e irresolución de Barak Obama.




Trump consideró como “atroz” el ataque químico lanzado por el gobierno de Assad contra su propio pueblo y afirmara que ese acto “no puede ser ignorado por el mundo civilizado”, no pidió que el dictador renunciara o que debiera ser derrocado, en cambio justificó el acto genocida como “una consecuencia de la debilidad e irresolución de la pasada administración”. A su vez Sean Spicer ratificó la denuncia de D.T. diciendo: “El ataque químico de hoy contra el pueblo inocente de Siria, incluyendo mujeres y niños, es condenable y no puede ser ignorado por el mundo civilizado. Este acto bárbaro del régimen de Bashar al-Assad es una consecuencia de la debilidad de la pasada administración”. La permanencia del dictador en el poder no está en discusión y esto lo dejó bien claro Nikki Haley, la representante de Estados Unidos ante las Naciones Unidas: “Nuestra prioridad ya no es sentarnos y pensar en cómo sacar a al-Assad. ¿Creo que es un obstáculo? Si, lo creo. ¿Vamos a sentarnos y ver como lo sacamos? ¡No!” Pero esto es lo mismo que el flamante Secretario de Estado Rex Tillerson cuando recientemente dijera en Turquía: “La permanencia del presidente Assad será decidida por el pueblo sirio”. Para la camarilla de D.T. Bashar al-Assad es “una realidad política que hay que aceptar”.

El pasado 31 de marzo, la Casa Blanca declaró por boca de su secretario de prensa Sean Spicer: “Con respecto a Assad, hay una realidad política que debemos aceptar. Estados Unidos ─ agregó Spicer ─ tiene profundas prioridades en Siria e Iraq, y lo hemos hecho claro que el contraterrorismo, particularmente la derrota de ISIS, está en primer lugar entre todas estas prioridades”. Esto, de hecho, tal como lo viera el New York Times, como declarara la Casa Blanca, significaba que Trump abandonaba el objetivo de presionar a Bashar al-Assad para que abandonara el poder “marcando una aguda partida de la política sobre Oriente Medio que por más de cinco años guió la administración Obama. Esta decisión de ignorar al dictador sirio por parte del equipo de Donald Trump, fue criticada firmemente por el Senador republicano por Arizona John McCain, quien declaró: “Tratando de combatir a ISIS a la vez que se pretende que ignoremos la guerra civil siria, que ha sido su génesis y combustible hasta el presente, es una receta para más guerra, más terror, más refugiados y más inestabilidad”.

Hay más, en un tuit de 3 de septiembre de 2013, D.T. declaró: “What I am saying is stay out of Syria” (Lo que estoy diciendo es estar fuera de Siria). Dos días después exigiría en otro tuit redactado en letras mayúsculas como reafirmación: “AGAIN, TO OUR VERY FOOLISH LEADER, DO NOT ATTACK SYRIA – IF YOU DO MANY VERY BAD THINGS WILL HAPPEN & FROM THAT FIGHT THE U,S. GETS NOTHING!”  (“Otra vez, a nuestro muy idiota líder, no ataque a Siria – si lo haces muchas cosas muy malas sucederán y ¡Nada ganará Estados Unidos con esa pelea!”)

Trump no sabe medir sus palabras lanzadas impensadamente en función de sus propuestas políticas, como si todavía estuviera en campaña, y obviando que ya lleva cerca de cuatro meses en el gobierno. Acusa a Obama y se olvida que cuando el 31 de marzo su gobierno declarara que Assad era una realidad política que no podía obviarse y al mismo tiempo respaldaba las acciones aéreas rusas le estaba dando luz verde a Assad para irrespetar el alto al fuego acordado. Trump y todos sus ignorantes colaboradores no se han percatado que “este acto bárbaro del régimen de Bashar al-Assad es una consecuencia” de su propia incoherencia e irreflexionalidad. Pero estos hechos le han venido a Trump, como dice la trillada expresión, como anillo al dedo, ya que puede lanzar una cortina de humo que cubra el escándalo de las continuadas evidencias de los vínculos de sus colaboradores con el Kremlin. Aunque en su comunicado del 4 de abril no hizo alusión alguna a Rusia, ha permitido que Tillerson hiciera un llamado a Rusia e Irán “a ejercer su influencia sobre el régimen sirio y garantizar que este tipo de horrible ataque no vuelve a ocurrir jamás", y que reclamara diciendo: “Aquellos que lo defienden o apoyan, incluidos Rusia e Irán, no deberían engañarse sobre Al Asad o sus intenciones”.

En un aparente distanciamiento con Rusia, Nikki Haley, se dice que “fustigó” a Rusia en el Consejo de Seguridad diciendo: “¿Cuántos niños más tienen que morir antes de que Rusia actúe?” Todo esto evidentemente es solo retórica para la galería. Tanta preocupación expresada por la suerte de los niños sirios y sin embargo Trump, en la más polémica de sus órdenes ejecutivas, dictó la prohibición de entrada a Estados Unidos a siete países con mayoría musulmana entre los que se encuentra Siria y se ha negado a recibir a los refugiados sirios, una de sus banderas de combate durante toda su campaña electoral. Recuérdese lo que afirmara Trump en junio de 2916: "Debemos frenar el tremendo flujo de refugiados sirios a EE. UU. No sabemos quiénes son, no tienen documentación y no sabemos de dónde vienen".


Ante el acto (crimen de guerra” como lo calificó el Secretario General de la ONU), Rex Tillerson, declararía: “Cualquier persona que utiliza armas químicas para atacar a su propio pueblo muestra un desprecio fundamental para la dignidad humana y debe rendir cuentas” y consideró que tanto Rusia como Irán, tenían “una gran responsabilidad moral por estas muertes”, solo eso, cuando el acto criminal era en realidad una consecuencia del apoyo que le ofrecen ambos países al régimen sirio. 

viernes, 31 de marzo de 2017

Abuso de Derecho: A propósito de la orden ejecutiva de Donald Trump para desmantelar las políticas ambientales del presidente Obama.

Mario J. Viera



El medio ambiente es una propiedad eminentemente colectiva, propiedad de todos los habitantes del planeta, por tanto, un bien común al cual todos tenemos el derecho de disfrute, uso y conservación. Frente al derecho de la propiedad privada, la propiedad particular, este derecho, de propiedad de todos, es y tiene que ser inconmovible. El derecho a la propiedad privada debe entenderse dentro de los límites de su importancia social, derecho de uso (ius utendi) y disfrute, pero no de abuso (ius abutendi). Nadie tiene derecho en uso de sus derechos de propiedad privada a dañar o limitar el derecho de la propiedad privada de otros. La propiedad privada es sagrada, esto es cierto, y fundamento de las libertades, pero el ejercicio del derecho a la propiedad privada no implica que se posea el derecho a esquilmar los recursos naturales de un país o un territorio en particular y mucho menos a los bienes universales a los cuales todos, como habitantes de este planeta, tenemos el derecho natural de disfrutar, ríos, mares, acuíferos, subsuelo, bosques y aire. Tenemos el derecho a respira aire limpio y sin poluciones y ante este derecho nadie puede alegar el derecho de uso y abuso de su propiedad privada.

La Constitución cubana de 1940 en su artículo 87 reconocía del derecho de la propiedad privada en su concepto de función social, declarando: “El Estado cubano reconoce la existencia y legitimidad de la propiedad privada en su más amplio concepto de función social y sin más limitaciones que aquellas que por motivo de necesidad pública o interés social establezca la ley”. Si tomamos este concepto de las limitaciones por necesidad pública o interés social de la propiedad privada podemos encuadrar dentro de las mismas las regulaciones encaminadas hacia la protección del medio ambiente.

Existe lo que se denomina abuso de derecho en el caso cuando en el ejercicio del derecho de propiedad se ejecutan acciones cuyos resultados acarrean problemas al vecino o al uso de su propiedad. Esto está contemplado y regulado por el derecho civil. Tomemos como ejemplo lo estipulado al respecto en el artículo 7.2 del Código Civil español de 1889: “La ley no ampara el abuso de derecho o el ejercicio antisocial del mismo. Todo acto u omisión que por la intención del autor, por su objeto o por las circunstancias en que se realizase sobrepase manifiestamente los límites normales del ejercicio de un derecho, con daño a tercero, dará lugar a la correspondiente indemnización y a la adopción de medidas judiciales o administrativas que impidan la persistencia en el abuso”. El Código Civil griego de 1941 estableció en su artículo 281: "El ejercicio de un derecho está prohibido si sobrepasa manifiestamente los límites impuestos por la buena fe o las buenas costumbres o por el fin social o económico de dicho derecho". Por otra parte, el Código Civil húngaro de 1960 plantea en el inciso 2 de su artículo 5, lo siguiente: “El ejercicio de un derecho es abusivo cuando tiende a un fin incompatible con el destino social del derecho y especialmente cuando acarrea daño a la economía nacional y a los ciudadanos, avanza sobre sus derechos e intereses legítimos o procura la adquisición de ventajas indebidas”. Tempranamente en el Código Civil prusiano de 1794, como anota Luis Moisset de Espanés, se estableció que “nadie puede abusar de su propiedad para agraviar o perjudicar a otro".

Todo acto “por las circunstancias en que se realice” con daño a tercero es considerado como abuso de derecho y causa de indemnización, porque nadie puede hacer abuso de su propiedad para causar perjuicios a otros. Cuando las empresas de petróleo y gas, con sus emanaciones de gases perjudiciales y tóxicos contaminan la atmósfera sobrepasando el fin económico de su derecho de propiedad provocando, por negligencia o intención, daños a terceros, es decir a todos nosotros, se requiere adoptar de medidas judiciales o administrativas que impidan la persistencia en el abuso”; por tanto, se requieren regulaciones en el ejercicio de su derecho de propiedad privada con el propósito de limitar su capacidad de adquisición de ventajas indebidas.

En Estados Unidos existe una poderosa corriente de oposición a todo tipo de regulaciones gubernamentales que pongan límites a los intereses del mercado, especialmente impulsada por el partido republicano. No obstantes, son numerosas las regulaciones que se han implantado en diversos renglones que no han suscitado ninguna posición disidente, como es el caso de las regulaciones impuestas para las construcciones de edificaciones o las que regulan el mercado de la industria tabacalera prohibiéndole el empleo de la propaganda comercial e imponiendo gravámenes indirectos al consumo de cigarrillos y cigarros, principalmente dictadas por legisladores republicanos. Del mismo modo en el sector financiero se han establecido regulaciones como es el caso de la Ley Dodd-Frank Wall Street Reform and Consumer Protection (21 de julio de 2010) a la que se le incorporó la denominada Regla Volcker dirigida a minimizar conflictos de interés financieros. En marzo de 2015, el presidente Obama presentó su plan para reducir las emisiones de carbono de las plantas termoeléctricas del país. El denominado Plan de Energía Limpia propuesto por Obama tenía como objetivo reducir para el 2030 las emisiones de carbono en un 32% con respecto a los niveles de 2005, considerando, según expresara, que las estaciones termoeléctricas producían "aproximadamente un tercio" de la contaminación total por carbono del país; este sería, opinó, “el paso más grande y más importante que hemos tomado nunca para combatir el cambio climático”. En defensa de su proyecto Obama afirmó: “Solamente tenemos un hogar, un planeta. No hay un plan B”, una verdad incuestionable. Entre los propósitos perseguidos por el Plan de Energía Limpia se preveía que para el 2025 Estados Unidos reduciría las emisiones de efecto invernadero, no solo las procedentes de las termoeléctricas, entre un 26% y un 28% respecto a los niveles de 2005.

Sin embargo, como reportara el Huffington Post: “Varios (políticos) republicanos, entre ellos algunos precandidatos presidenciales, la industria del carbón y parte de la comunidad empresarial consideran que las nuevas directrices de la EPA para las termoeléctricas destruirán miles de empleos y encarecerán el coste de la energía”. Esta es la respuesta que dieran aquellos que, sin la debida preparación académica, rechazan la realidad del cambio climático como resultado de los gases de efecto invernadero y que defienden intereses puramente egoístas de obtener más ganancias sin consideración por las consecuencias por daños a terceros, en este caso, de todos los habitantes del planeta. No existe plan B.

La filosofía de Donald Trump ─ si alguna en realidad tuviera ─ es la negación del calentamiento global como efecto del cambio climático bajo la acción del hombre. Para él, el calentamiento global es cuento chino; así lo expresó en uno de sus habituales tuits, este del 6 de noviembre de 2012 cuando anotó: “El concepto del calentamiento global fue creado por y para los chinos para atacar la competitividad de la industria estadounidense”. Coincidiendo con los intereses de la industria del carbón y de las petroleras y siguiendo los postulados de los republicanos cambio climáticos detractores, Trump califica las regulaciones planteadas dentro del Plan de Energía Limpia como “regulaciones asesinas de empleos (job-killing regulations)”.
El 28 de marzo firma Trump una Orden Ejecutiva que revoca la de Barack Obama, diciendo muy complacido: “I am taking historic steps to lift restrictions on American energy, to reverse government intrusion, and to cancel job-killing regulations”. ¿Pasos históricos? Siempre presente su grandilocuencia al considerar que todos sus actos deben tener preeminencia histórica, cuando solo lo que hizo fue anteponer intereses particulares a los intereses universales al usufructo de una atmósfera limpia. Se trata, simplemente de un flagrante acto de abuso de derecho, además de ser un acto irreflexivo y sin el debido asesoramiento científico.

En su desesperado acto de revocar lo que ve como “intrusión gubernamental”, Trump no paró en mientes para desconocer la carta firmada por 375 especialistas ambientalista que le remitieron para que considerara que “el cambio climático provocado por los seres humanos no es una creencia, un engaño o una conspiración. Es una realidad física”. En este documento los especialistas daban razones de peso diciendo: “Los combustibles fósiles alimentaron la revolución industrial. Sin embargo, la combustión de petróleo, carbón y gas también causó la mayor parte del aumento histórico en los niveles atmosféricos de gases de efecto invernadero que atrapan el calor. Este aumento de los gases de efecto invernadero está cambiando el clima de la Tierra (...) La ciencia básica de cómo los gases de invernadero atrapan el calor es clara y lo ha sido durante más de un siglo”.

Muy satisfecho con las medidas que acaba de dictar, Trump afirmó sonriente: “Vamos a poner a nuestros mineros a trabajar otra vez”. ¿Hay fundamento en lo que afirma? Revirtiendo con su proclamada “Independencia energética” la prohibición de arrendamiento de carbón en tierras federales estipulada en la orden ejecutiva de Obama del Plan de Energía Limpia, ¿garantizará un aumento en los empleos en las empresas del carbón? Él lo cree así; en cambio, BBC Mundo lo pone en duda reportando: “En 2015, las empresas de carbón emplearon a unos 66.000 mineros, el número más bajo desde que el organismo de estadística del Departamento de Energía de Estados Unidos comenzara a registrar estas cifras en 1978. Los motivos, han apuntado varios expertos, se deben a la creciente mecanización en la industria y al aumento en la producción de gas natural, una alternativa menos costosa y contaminante que el carbón”.

De inmediato ya esta orden presidencial ha originado fuertes críticas por parte de las organizaciones ambientalistas que han prometido someterlas a las cortes. Así lo han asegurado David Doniger del Consejo para la Defensa de los Recursos Naturales (NRDC) Liz Perera, de la organización Sierra Club, quien considera que esta orden presidencial representa “uno de los mayores ataques en contra de las acciones por el medio ambiente que Estados Unidos haya visto jamás”, para a continuación agregar: “Trump está señalando un cambio en la filosofía ampliamente aceptada de que el dióxido de carbono es el enemigo, el principal motor del cambio climático”. Por su parte Doniger consideró que se trata de “un plan de destrucción climática en lugar de un plan de acción”.