domingo, 10 de diciembre de 2017

“Hitler no fue quien inspiró la “solución final” y el holocausto judío...”

Mario J. Viera


Alarmante y escandalizador puede parecer el intitulado de este artículo. Ya saltarán exaltados pidiendo la cabeza del filo nazi antisemita autor de este libelo que osó declarar tal cosa, que Hitler no fue el inspirador del holocausto judío...; mas ¡aguarden un instante!, porque habría que agregar algo más al título de este artículo y decir que fueron los palestinos los que le dieron la idea a Hitler de “quemar” a todos los judíos que tuviera a mano y aclarar que no fue un palestino cualquiera el que hiciera la propuesta sino el mufti de Jerusalén Haj Amin al Husseini... porque "Hitler no quería exterminar a los judíos; quería expulsar a los judíos". Bueno quizá los más exaltados se relajen un poco y digan ¡Ah, bueno tenía que ser! Pero otros se exaltarán pidiendo que ruede mi cabeza, porque tengo que confesarlo, fui yo quien seleccionó el dichoso titular, pero también debo dejar claro que la frase que dio origen al título de marras no es mía, es de otro, de alguien mucho más importante que yo... La frase la declaró un israelí y no un israelí cualquiera, sino un muy destacado sionista, y no cualquier destacado sionista, sino el mismo Premier de Israel el sionista de extrema derecha Benjamín Netanyahu, el amigo de Donald Trump.

Así es que los que querían que rodaran cabezas por semejante herejía, ya tienen una a su alcance. En octubre de 2015, la prensa internacional reporto lo afirmado por Netanyahu en el Congreso Sionista Mundial: "Hitler no quería exterminar a los judíos; quería expulsar a los judíos". Fue el mufti, el líder espiritual musulmán dentro del Mandato Británico de Palestina, fue él.... porque según el super nacionalista Netanyahu, Husseini, aliado de Adolfo Hitler, se quejó ante este que no expulsara a los judíos, porque si lo hiciera “todos vendrán”. “¿Entonces qué debo hacer con ellos? Fue la pregunta que Hitler le planteó al mufti", dijo Netanyahu en su discurso. "Y Al Husseini respondió: "Quémenlos".

Y si se formó la “del dime tú”. BBC mundo recoge lo que al respecto en un comunicado expresara el secretario general de la Organización para la Liberación de Palestina, general Saeb Erekat: "Es un día triste en la historia cuando el líder del gobierno de Israel odia tanto a su prójimo que está dispuesto a absolver al más notorio criminal de guerra en la historia, Adolf Hitler, del asesinato de seis millones de judíos", sí porque Hitler solo “quería expulsar a los judíos”; pero no solo fue el palestino el que lamentara las declaraciones de Netanyahu, también el líder opositor israelí Isaac Herzog mostró en su página de Facebook su malestar al anotar: “Esta es una distorsión histórica peligrosa y exijo a Netanyahu corregirlo de inmediato ya que minimiza el Holocausto, el nazismo y el papel de Hitler en este terrible desastre de nuestro pueblo”.

Claro está, Netanyahu quiso matizar su declaración diciendo que no, vaya que, en definitiva “el Mufti sugirió a las autoridades nazis exterminar a los judíos. Lo consideraba una solución adecuada a la cuestión palestina”, nada, que alentó “a Hitler, Himmler y otros en el exterminio a los judíos en Europa”. Justificación esta que no convenció para nada al historiador israelí Meir Litback: "Es mentira y una deformación barata de la historia que servirá de munición para los negacionistas del Holocausto. Hitler no necesitaba al Mufti para convencerse de la solución final y ya en su famoso discurso en 1939 habló del exterminio de los judíos”.

Y El País reseña lo que agregara Isaac Herzog, sin disminuir las responsabilidades criminales del Mufti: “Nadie me enseñará a mí el odio del Mufti de Jerusalén, que era uno de los ayudantes de Hitler, hacia el pueblo de Israel. Él fue el que dio la orden de asesinar a mi abuelo, el rabino Herzog. Pero Netanyahu resta responsabilidad de Hitler y los nazis a la terrible tragedia de nuestro pueblo en la Shoa”. También la historiadora del Instituto Recordatorio del Holocausto Yad Vashem, situó el tema en su contexto histórico: “No se puede decir que fue el mufti quien dio a Hitler la idea de matar o quemar judíos. Eso no es cierto. El encuentro entre ambos fue luego de una serie de eventos que ya indicaban que ese era el camino de los nazis”. Y el diario El Tiempo precisa en fechas el encuentro entre al Husseini y Hitler: “Hitler y el mufti de Jerusalén se reunieron en Berlín en (28) noviembre de 1941. Pero las órdenes para la ‘solución final’, o sea el exterminio, fueron impartidas en julio. Y se hablaba de ello ya en 1939”.


El tema ya es periodísticamente viejo, pero vale para recordar, para no perder de vista de como se manifiesta la ultraderecha, ya sea en Europa, como en Estados Unidos como en Israel; vale para darnos cuenta de por qué no se llega a una solución dialogada a los conflictos presentes entre Israel y Palestina y para la formación de dos estados con iguales derechos.

viernes, 8 de diciembre de 2017

Comunicado de la Secretaría General de la OEA respecto a las recientes elecciones presidenciales en Honduras

  6 de diciembre de 2017



La Misión de Observación Electoral (MOE) de la OEA para las elecciones en Honduras ha informado a la Secretaría General de la OEA sobre la falta de garantías y transparencia, así como el cúmulo de irregularidades, errores y problemas sistémicos que han rodeado este proceso electoral, en su etapa previa, jornada electoral y etapa postelectoral, que como corolario no permiten a esa Misión tener certeza sobre los resultados.

Por otra parte, resulta claro que no es posible, sin un proceso exhaustivo y minucioso de verificación que determine la existencia o no de un fraude electoral -como ha denunciado parte de la oposición- restituir la confianza de la población en el proceso.

Esta desconfianza y polarización han generado episodios insostenibles de violencia. Resultan irresponsables e incompatibles con la democracia los llamados públicos al amotinamiento e insurrección militar realizados en el contexto postelectoral.

Con igual fuerza, la Secretaría General de la OEA deplora los extemporáneos llamados a la violencia y a la utilización de fusiles de asalto en poder de particulares por parte de líderes partidarios.

La Secretaría General de la OEA condena, asimismo, las muertes acaecidas y exige la inmediata investigación de los hechos, al tiempo que expresa sus condolencias y se solidariza con el dolor de las familias de las víctimas.

La suspensión de los derechos constitucionales relacionados al Decreto del 1 de Diciembre de 2017 emitido por el Gobierno de Honduras se justifican según la Carta Magna citada en el decreto considerado en situaciones extremas, tales como “la invasión del territorio nacional, la perturbación grave de la paz, de epidemia o de cualquier otra calamidad general”. Por ello, la Secretaría General de la OEA considera desproporcionada la aplicación de estas medidas frente a las manifestaciones que tuvieron lugar tras las ya denunciadas irregularidades del acto electoral llevado a cabo el 26 de noviembre de 2017, y solicita el inmediato levantamiento de las mismas.

El proceso electoral es por excelencia la manifestación de la expresión popular, y la democracia no puede ni debe ser menoscabada por irregularidades graves, represión y muertes.

Es imprescindible que se den garantías suficientes para que la violencia sea detenida inmediatamente.

Mirando hacia adelante, el informe de la MOE ha exigido una serie de acciones con el fin de restablecer la confianza, generar certidumbre y dar garantías. 

Por ello, hacemos nuestras las recomendaciones y conclusiones contenidas en el informe preliminar de la MOE. Dichas conclusiones han determinado, con base a criterios técnicos derivados de estándares internacionales, las etapas necesarias a completar.

Lleváremos adelante todos los pasos señalados y brindaremos el imprescindible seguimiento.

El candidato presidencial Juan Orlando Hernández Alvarado ha admitido las conclusiones y recomendaciones del informe de la MOE, y ha manifestado su compromiso de someter al escrutinio técnico con acompañamiento de los observadores internacionales los resultados de las elecciones.

Lamentablemente, pese al sustento técnico y de base científica de las recomendaciones de la MOE, no ha sido posible llegar a un acuerdo firmado.

La Secretaría General de la OEA reitera que el proceso electoral en la República de Honduras no ha concluido, por cuanto resta para ello la implementación completa de las recomendaciones que siguen a continuación:

·        El cotejo de las 1.006 actas que fueron sometidas a escrutinio especial con las originales recibidas, para ver si son parte de aquellas que fueron transmitidas online o parte de aquellas que fueron procesadas una vez llegaron al Centro de Acopio Nacional Electoral, ubicado en las instalaciones del INFOP.
·        La verificación de las 5.174 actas del Tribunal Supremo Electoral (TSE) que no fueron transmitidas la noche de la elección, realizando un recuento de votos de las actas que presenten inconsistencias.
·        La revisión de la participación en la votación de los departamentos de Lempira, Intibucá y la Paz, tomando el 100% de las Mesas Electorales Receptoras (MERs) de cada uno de los departamentos.
·        El establecimiento de una etapa razonable para la presentación de impugnaciones. Debido a los retrasos en los escrutinios ordinario y especial, se exhorta al Tribunal Supremo Electoral a ser flexible en la recepción de estas impugnaciones y a resolverlas con todas las garantías procesales, de forma individualizada tras un cuidadoso análisis debidamente fundado y motivado.
·        La publicación de los listados de los miembros de las MERs de los departamentos de Atlántida, Colón, Cortés, Francisco Morazán y Yoro. 
·        La verificación de la integridad del Sistema Integrado de Escrutinio y Divulgación Electoral (SIEDE) y de sus componentes.  

Si las irregularidades existentes fueran de tal entidad que hicieran imposible que este proceso brinde certeza y seguridad en el recuento, la Misión se reserva el derecho de realizar las recomendaciones adicionales que considere pertinentes sobre cualquier aspecto del mismo, sin descartar inclusive la posibilidad de recomendar un nuevo llamado a elecciones con garantías de que corrijan todas las debilidades identificadas que dieron lugar a las irregularidades graves que se detectasen.

La Secretaría General de la OEA no dejará solos a los hondureños y reafirma su máxima vocación para contribuir a resolver las diferencias en torno al proceso electoral. Por ello, la MOE se mantiene para continuar su apoyo técnico-político.

Referencia: C-090/17


lunes, 4 de diciembre de 2017

Opinar nunca puede ser un delito

Mario J. Viera.
14 de abril de 1999



Esta es una crónica ya vieja, ya ha cumplido 18 años. La escribí a propósito de la puesta en vigor de aquella ley del castrismo que sería conocida como Ley 88 y que preveía largas condenas de prisión para todo aquel que tuviera contacto con medios informativos del extranjero y muy en especial con los medios de los Estados Unidos como, por ejemplo, Radio Martí. La Ley 88 fue el instrumento penal sobre el cual se dictaron las draconianas sanciones del 2003 contra 75 activistas de las organizaciones opositoras y periodistas independiente. No se ha derogado y mantiene su vigencia. Aunque redactada esta crónica en determinados condicionamientos históricos, la misma puede adquirir actualidad en el momento que contra el periodismo se ha impulsado toda una campaña de denigración para presentar la opinión libre como formando parte de una conspiración dedicada a promover falsas noticias (Fake news)


LA HABANA, abril - Recientemente un oficial de la Seguridad del Estado, que me conminaba a interrumpir mi “carrera periodística”, so pena de que, de no hacerlo, se aplicarían contra mí diferentes acciones represivas (sanción de prisión en el juicio pendiente de la querella interpuesta por un funcionario del Ministerio de Relaciones Exteriores y que impulsa la policía política, juzgarme bajo los términos de la Ley 88 e, incluso, negarme la salida del país aún cuando poseyera una visa), me expuso una opinión que me parece medular dentro de los pasillos de Villa Maristas: “Con papelitos no se va a derrocar al gobierno”.

Vale la pena un comentario al respecto. Si la Ley 88 la promulgó el gobierno para impedir que los “papelitos” de los periodistas independientes pudieran proponerse derrocar al gobierno del doctor Castro, bien se hubiera podido ahorrar el esfuerzo y la inconveniencia de dar pie para que una avalancha de críticas proveniente del exterior se precipitara en su contra. Los periodistas independientes no nos proponemos derrocar al gobierno. Una verdad de Perogrullo que parece no han entendido aquéllos que ostentan el poder en Cuba.

Cuando hacemos lo que pudiera calificarse de periodismo alternativo, lo único que nos proponemos es brindar una información lo más veraz posible desde un ángulo propio e independiente del periodismo gubernamental. Ejercemos sencillamente nuestro derecho natural de opinar.

Tal vez cuando expresamos nuestra opinión sin autocensura ni delimitaciones impuestas por convicciones ideológicas o conveniencias políticas de poder, alguien pueda sentirse molesto, quizás furioso. Pero ello no implica un propósito subversivo o una conjura conspirativa. Opinar nunca puede ser un delito, siempre que esa opinión hecha pública no lacere la vida privada ajena o la reputación de alguna persona injusta y festinadamente.

Como bien expone el colega Raúl Rivero, director de Cuba Press, el movimiento del periodismo alternativo que ha venido desarrollándose en Cuba durante los últimos cinco años “está encaminado, no a excluir de la escena nacional la visión que ofrecen los medios oficiales de prensa, sino a encarar el curso de la vida cubana desde otros ángulos que hagan salir a flote el fenómeno íntegro”.

La opinión independiente, ética y profesionalmente expresada, enarbolada por el periodismo independiente, no es excluyente ni se abroga la propiedad exclusiva de la verdad, que siempre, en este mundo de lo relativo, será fraccionaria y condicionada a la capacidad personal de percepción de los fenómenos sociales. Sólo la intolerancia y la prepotencia de quienes se creen dueños de la verdad, y tiene fuerza para imponer, convierten la opinión del otro en figura delictiva.

Cuando nos empecinamos en hacer pública nuestra opinión y en informar lo que la prensa oficial no divulga, sabiendo que lo hacemos, como diría Rivero “en la vecindad del murmullo de los cerrojos”, estamos buscando, no derrocar al gobierno, sino hacerlo más democrático y más transparente, a la vez que estamos buscando el espacio de opinión que le corresponde a cada ciudadano del mundo, y que ninguna ley nacional puede prohibir, a no ser por el uso injustificado de la violencia y de los métodos execrables de la Inquisición.


Respetar las leyes es un deber cívico inexcusable. Pero ninguna ley puede dictarse en contra de la propia esencia de la humanidad. Pensar y opinar son las condiciones fundamentales que diferencian al hombre del resto de los mamíferos. Y estas dos condiciones no pueden prohibirse o limitarse con la excusa del patriotismo de consigna y los pretextos de un diferendo político con otra nación. La Ley 88, que pretende amordazar la opinión divergente con el anonimato de la cárcel, es antijurídica, intolerante y contraria al derecho natural, que no es concesión gubernamental, sino que ha sido conferido por la propia naturaleza o, si se quiere, por voluntad expresa del Creador.

domingo, 3 de diciembre de 2017

ESTE HOMBRE NO ESTA LOCO

Pablo de Jesús. pablosocorro.com




Confieso que he llegado a pensar que estoy medio tostado porque suelo largarme tremendas parrafadas conmigo mismo. Lo estuve haciendo hasta la llegada de Fenris a esta casa. Ahora mi perro me sirve de oyente, y gira la cabeza ante cada frase que le suelto. Creo que el hablar solo es un mal de familia, porque mi viejo solía dispararse unos monólogos en voz alta, que hasta hacía contrapunteo de décimas guajiras entre él y su alter ego. Bueno, en verdad hay que estar algo crazy para meterse en una jaula a boxear con un gorila. O muy necesitado de ganarse los 20 pesos de recompensa; y mi papá El Gallego no sólo lo hizo, sino que le sonó tal tortazo al mono que éste se encaramó en lo alto de la jaula y no hubo Dios que lo hiciera bajar por el resto de la pelea. Él mismo se narraba su combate contra el gorila Timbalú, creyendo que estaba solo mientras daba raqueta a la yegua Cuca para lustrarle la pelambre. Mi hermano y yo nos escondíamos detrás del tanque de agua para escuchar el relato-soliloquio, y nos partíamos de la risa cuando el Gallego decía con voz enojada: "Ven, acércate cabrón. Ven mono hijoeputa que te voy a partir la crisma. Vamos, se machito".

Y parece que yo he heredado el mal. O la bendición de hablar sólo. Resulta que, según un estudio de una prestigiosa universidad americana, hablarte a ti mismo no solo es sano, sino que también es un signo de que eres un genio. Algunas de las personas más inteligentes en la tierra sostenían interminables soliloquios. Dicen que Albert Einstein hablaba consigo mismo. El sitio einstein.Org asegura que "solía repetir sus frases a sí mismo en voz baja". Y ya ven. El tipo se soltó la teoría de la relatividad y después se fue a tomar su té mezclado con café. De paso, les digo que una empresa checa de tés, ha sacado al mercado el llamado "Té Einstein" para los estudiantes. Va y en cualquier momento yo descubro la teoría de la irrelevancia, por mi afición al carajillo de la tarde: un café cargadito con ron.

Hasta hace unos años, hablar solo era cosa de orates. ¿Quién no tuvo un loquito en su pueblo o en su barrio que hablaba solo y nos entretenía con las chorradas de su magín en las tardes de abulia sin ron ni dominó? Locos que en cierta forma estaban más cuerdos que mucho que se dicen cuerdos porque podían decir verdades sin temor a represalias.

Pues no señores. La ciencia está tan adelantada que el hablar con uno mismo ya no es tener guayabitos en la azotea, sino "un comportamiento muy positivo y saludable", según el psicólogo de mi amigo Yeyo, quien siempre hace hincapié en la P de su profesión.

-Los grandes pensadores hablaban para sí mismos. Mira los monólogos interiores de los genios. ¡Mira la poesía! ¡Mira la historia! ─ me dice Yeyo, y no tengo más remedio que convenir con él ─. La historia ha demostrado que los conversadores interiores han hecho menos daño a la Humanidad que aquellos charlatanes de púlpito y estrado. Yo conocí ─ y padecí ─ a uno que se podía estar horas y horas hablando de como le entra el agua al coco y uno le aplaudía, aunque al final salía de la Plaza de la Revolución sin agua ni coco y si con un Patria o Muerte retumbándote en los oídos que te dejaba loco.

Siguiendo con el tema de la habladera en privado. Dicen los expertos ─ esa gente que sabe de todo y no ponen una nunca ─ que el chacharear contigo mismo hace que tu cerebro funcione de manera más eficiente, porque entre otras cosas, te ayuda a organizar tus pensamientos, te ayuda a alcanzar tus metas y ayuda a tu autoestima. Será por eso que en Cuba las metas siempre se sobrecumplen, ¡porque, mira que la gente habla! La autoestima del cubano es directamente proporcional a las mentiras que el mismo se dice.

Hablar con uno mismo hace que tu cerebro funcione de manera mas eficiente. Pero todos necesitamos hablar con alguien interesante, inteligente, que nos conoce bien y está de nuestra parte. ¿Y quién mejor que esa persona que nosotros mismos? Probablemente eres la persona más interesante que conoces.


Así que cuando vean que hablo solo no me interrumpan. Este hombre que les escribe no está loco. Cuando habla con su yo interior, está buscando la opinión de un experto.

sábado, 2 de diciembre de 2017

Nasralla, qué pena

Juan Ramón Martínez. La Tribuna (Honduras)

Con su dócil disposición para hacerle los mandados a Manuel Zelaya, Nasralla ha perdido todo lo ganado en esta jornada electoral, comprometiendo, además, su futuro singular.

Salvador Nasralla y Mel Zelaya


No es justo y mucho menos ético, lo que Mel Zelaya le ha hecho a Salvador Nasralla. El que lo obligara, con un simple gesto, a incumplir la palabra empeñada ante la OEA, impidiéndole mostrar su amor por Honduras, no tiene nombre. Lo ha convertido, sin merecerlo, en un pelele en manos de quien, cree que puede utilizar su nombre y su imagen, como un ariete para hacerle daño a Honduras y a los hondureños.

Por supuesto, Nasralla tiene culpa. Lo ofenden porque saben que tiene la disposición de agachar la cabeza cuando lo abochornan y lo descalifican. Un hombre de verdad, no puede ─ y mucho menos cuando está a punto de convertirse en presidente de la República ─ ceder tan fácilmente su autonomía y capacidad de tomar decisiones, excepto que carezca del carácter básico para sostener una personalidad que se respete a sí misma. Aparentemente, Nasralla no tiene la capacidad para decirle que no a quien, todos hemos calificado, como el gran manipulador. El factor desestabilizador de la paz de Honduras. Que pasando por encima de su talento, superior al de su manipulador, le impone sin vergüenza alguna, conductas contrarias a su imagen y propio prestigio. Creíamos que Nasralla contando con un ego elevado, carácter acerado y gran fuerza de voluntad, podía evitar que jugaran con él, llevándolo incluso a hacer el ridículo, ante la comunidad internacional y hondureña.

A estas alturas, muchos de sus votantes han descubierto que no tiene los méritos para el alto cargo, en donde el honor, la palabra y el orgullo de sostener posturas definidas, forma parte del empaque que se requiere para ser presidente de la República. Con su dócil disposición para hacerle los mandados a Manuel Zelaya, Nasralla ha perdido todo lo ganado en esta jornada electoral, comprometiendo, además, su futuro singular. Nadie confiará en él, en vista que no muestra firmeza para tomar y cumplir decisiones, suyas, sin interferencias externas. El más de un millón de votantes que le dieron respaldo para buscar la Presidencia de la República, a estas horas debe estar preguntándose si, merece el honor de representar a un país que busca que sus gobernantes, honren su palabra, renuncien a la informalidad y consagren toda su fuerza y su vida a servir sus altos intereses.

Manuel Zelaya Rosales es un anarquista, viejo conocido de todos. Un “niño grande”, que está dispuesto a meter los elefantes en la casa de cristal en donde guardamos las mejores cosas de Honduras. No nos respeta y quiere hacernos daño, porque tampoco agradece los honores que, sin merecerlos, le hemos conferido en el curso de su vida pública.

Nasralla, con todo lucía, más serio e inteligente, que su manipulador. Sin cola que le pisaran, fuerte y libre. Sus antepasados, vinieron de lejos, integrándose en esta tierra generosa. Tuvieron la oportunidad de abrirse paso, desarrollando un patrimonio que les permitió unirse a la comunidad nacional. En Trujillo y Tegucigalpa. Por ello, tuvo la oportunidad de estudiar y formarse, aquí y en Chile. Y sin mayores méritos, como se ha encargado Zelaya de confirmar, lo ha colocado a un paso de la Presidencia. Dándole un honor y una oportunidad que muy pocos tienen en la vida.

Pero allí, no se llega sin honor. Y mucho menos arrodillado, mostrando los fundillos en donde descarga su fusta rencorosa, el ganadero olanchano que, ha consagrado su vida a hacernos daño e intranquilizarnos, con sus pretensiones mesiánicas y sus angustias por parecerse a otro líder liberal que, en silencio, le desprecia y se ríe de él en su cara.

Lo que no podemos entender es cómo siendo tan inteligente Nasralla, permite que lo ofendan, impidiéndole cumplir con los compromisos pactados, exponiéndolo a la opinión pública como un pelele que en la Presidencia de la República, ─ como Monchito Cruz con López Arellano ─ no podrá tomar decisiones, sin consultarlas con Zelaya que, desde sus haciendas, le daría cada mañana, las instrucciones de lo que debería de hacer, con indicación expresa de lo que, aunque consustancial con el cargo, no puede ejecutar, porque corresponde a él, “jefe de jefes”.


Creíamos que Nasralla, tenía carácter, orgullo y vergüenza. Pero nos equivocamos. Le falta el talante para ser presidente. Es un hombre que nació para vivir de rodillas. Un pelele. ¡Qué pena¡  Duele verlo disminuido a los pies de Zelaya.

jueves, 30 de noviembre de 2017

Por la senda de nuestras tradiciones

Mario J. Viera



Reproduzco ahora este viejo artículo publicado en Cubanet el 4 de mayo de 1999, que redacté con motivo de la entrada en vigor de la ley dictada por el régimen castrista para reprimir al periodismo independiente y denominada “Ley No. 88 de Protección a la Independencia Nacional y la Economía de Cuba”. Como mantiene todavía vigencia lo reproduzco nuevamente.


“La libertad de la prensa es un medio de obtener las libertades civil y política, porque, instruyendo a las masas, rasgando el denso velo de la ignorancia, hace conocer sus derechos a los pueblos y pueden éstos exigirlos”.
Ignacio Agramonte y Loynaz



Por años, el gobierno de Cuba se ha declarado defensor decidido de nuestras tradiciones políticas, ésas que se engendraron en las mentes de nuestros próceres desde los tiempos duros cuando los cubanos se conquistaban su identidad como nación peleando en la manigua al filo de sus machetes. También el congreso de los representantes oficiales de nuestra cultura se decidió por la defensa de todas nuestras tradiciones. Pero, ¿se está cumpliendo realmente con esta presunción?

El ideal cubano se fue forjando paulatinamente, tomando del venero que ofrecieron los enciclopedistas franceses, los padres fundadores de los Estados Unidos y el anhelo siempre buscado y no siempre realizado de la tríada de la Francia de 1789: libertad, igualdad y fraternidad.

La búsqueda de la libertad como expresión del pleno disfrute de las potencialidades individuales, en antitética relación con el centralismo exagerado del despotismo monárquico y colonial, siempre constituyó el quid divinum de los pensadores cubanos del siglo XIX, entre los que descuellan con esplendor propio el sacerdote Félix Varela y el poeta José Martí.

Y en ese élan libertario, fundado sobre la imperiosa condición de conservar el individualismo al que Agramonte consideró como necesario para la sociedad, y que se funda sobre la dignidad plena de la persona humana, el arma esencial fue, más que el sable de caballería, la palabra como envoltorio sonoro o gráfico del pensamiento y de la opinión sincera. Toda la tradición política cubana se nuclea alrededor del principio de la libertad de expresión y de la libertad de prensa, y le son extraños la autocensura y el silencio tímido.

Varela, sacerdote y filósofo, se hizo periodista, al igual que Martí, de quien la mayor parte de su obra escrita está formada de crónicas y artículos redactados para varios periódicos del continente y para el que fundara con el nombre de Patria.

El periodismo, visto como el derecho al ejercicio del pensamiento libre al que, de acuerdo con Ignacio Agramonte, “corresponden la libertad de examen, de duda, de opinión, como fases o direcciones de aquél”, constituyó el firme cimiento de nuestras tradiciones políticas. Cercenar el derecho al ejercicio del periodismo independiente es como negar, como anular, el sustrato de nuestras tradiciones políticas y civiles.

Hace mal el gobierno de Cuba cuando limita el derecho de prensa al simple ejercicio de un periodismo alabardero y prohíbe con sanciones penales la opinión escrita, pacíficamente expresada, que no le sea favorable. Esto va en contra de toda nuestra historia, y en contra de la libertad del hombre. Renunciar a la libertad de la expresión periodística por temor a una ley de corte draconiano es renunciar a la propia libertad, que es, como dijera Rousseau, “renunciar a la cualidad de hombre, a los derechos de la humanidad, incluso a sus deberes”.

No es justa ninguna ley, ni puede alegarse ninguna razón para justificarla, que suprima alguna de las libertades que le son sagradas al hombre. Suprimir ese derecho innato de expresar la opinión propia es atentar contra todas las libertades conferidas o naturales del género humano. Y así lo entendió José Martí cuando escribió: “Con las libertades, como con los privilegios, sucede que juntas triunfan o peligran, y que no puede pretenderse o lastimarse una sin que sientan todas el daño o el beneficio”. O retomando a Rousseau se puede concluir: “Privar de toda libertad a (la voluntad del hombre) es privar de toda moralidad a sus acciones”.

Es que lo esencial de nuestras tradiciones, el sendero por el que éstas transcurren no es el de la enojosa intransigencia, sino aquel concepto martiano de patria como equidad y respeto a todas las opiniones. No se ha de temer a la opinión puesta en la voz o en letra de imprenta. Las ideas, nobles o indignas, sólo pueden vencerse con ideas más elevadas y no con cerrojos y prisiones. Reprimir a otros por sus opiniones es el modo más acabado de reconocer la incapacidad de defender las propias.


Cuando los que en Cuba, aquéllos que nos decidimos por realizar un periodismo alternativo al de los medios oficiales, continuamos ejecutando nuestra labor de informadores públicos, a pesar de las amenazas contenidas en la Ley 88, no lo hacemos por el placer masoquista de formar parte de un nuevo martirologio, ni por el plante soberbio del reto suicida. Lo hacemos porque creemos que es justa la intolerancia de no ceder el derecho natural de pensar, de opinar, de examinar o de dudar. Y porque no podemos renunciar a seguir los senderos de nuestras tradiciones. Esas que constituyen el significado concreto de cubanía.

Un país sin educación política

(Desde Honduras y a propósito de sus elecciones)

Antonio Flores Arriaza. La Tribuna

Hace muchos años nació en el ámbito político el Partido de Innovación y Unidad (PINU) en 1970, la Democracia Cristiana (DC) en 1968 y la Unificación Democrática (UD) en 1992. Los tres partidos ostentando una ideología muy bien definida con la cual se presentaron al pueblo hondureño para que los considerara como opciones políticas para gobernar el país. El primero definido bajo la doctrina social-demócrata, el segundo presentando el cristianismo social auspiciado por la Iglesia Católica desde la encíclica Rerum Novarum en 1891 del Papa León XIII (que, no era algo nuevo con lo que se podía augurar un gran crecimiento en vista de que los hondureños eran mayormente católicos) y, el último como un partido socialista. Ninguno de ellos ha pasado de obtener muy pobres resultados. Los tres han mantenido su subsistencia legal con capacidades al borde del colapso. Así que la ideología no fue entonces algo que, a la vista de los hondureños, resultara para proponer alternativas políticas.

Más de cuarenta años han pasado y, se supone, el nivel educativo nacional debe haber mejorado, así como el desarrollo político de la población luego de varias décadas de vida democrática y de que, en el país, la política parece ser la primera agenda en la discusión de todos los días.

Ahora, recién hemos tenido un proceso electoral inédito. Lo ha sido porque en él han participado nuevos partidos políticos y, el Tribunal Supremo Electoral (TSE) permitió la participación inconstitucional del actual Presidente del Ejecutivo para buscar su reelección, algo prohibido constitucionalmente. Pero, no sólo eso ha sido lo inusual. También lo ha sido la Alianza entre dos partidos preexistentes y su decisión de proponer a un candidato que no pertenece ninguno de ellos y que tampoco tiene un partido que lo respalde.

Esta Alianza conjunta un supuesto partido socialista con el partido social demócrata. Esto no es tan raro. Pero, si se hubiese funcionado ideológicamente, en esta alianza debió integrarse la Unificación Democrática (UD) que se supone también es socialista. Esto no ha sucedido porque la UD más bien se ha aliado con el partido de gobierno que, recientemente, se declaró social cristiano abandonando así, declarativamente, su origen liberal. Algo que en la realidad no ha ocurrido porque sus integrantes no han sido adoctrinados en estos supuestos nuevos principios y, este partido, es reconocido como de derecha. La guerra política se planteó entre la Alianza y el Partido Nacional. Se podría considerar que ideológicamente tiene sentido.

Pero, ¿quiénes integran a LIBRE, el supuesto partido socialista del Siglo XXI? Que fue creado bajo la sombrilla de Hugo Chávez y auspiciado por el chavismo venezolano. Es de sorprenderse que en este partido se han integrado empresarios y sacerdotes (católicos y cristianos), y sus seguidores. Esto resulta ideológicamente incongruente.

El pueblo se ha expresado en repudio hacia la violación constitucional por la búsqueda de la reelección del presidente del Ejecutivo. Pero, resulta, que el principal proyecto de la ALIANZA es buscar montar una Asamblea Nacional Constituyente para cancelar toda la actual Constitución y hacer una nueva. Es decir, Caperucita buscando al lobo para protegerse de la bruja. Esto es de lo más ilógico que se pueda pensar.

La ALIANZA se apellidó contra la dictadura, sin embargo, su candidato ha dado grandes, variadas y reiteradas evidencias de su vocación tiránica. Y, el principal poder “tras el trono” mostró su grandísima vocación tiránica cuando fue Presidente tratando de anular a los otros dos poderes del Estado e ignorando las leyes que regulaban su desempeño en el Ejecutivo. Así que, la Alianza muestra evidencias de que solamente busca sustituir a un tirano por otro. Realmente, esto no es raro en los gobiernos del Socialismo del Siglo XXI, según se evidencia en América del Sur y en nuestra vecina Nicaragua.

Por otro lado, nos encanta disfrutar de las libertades que nos ha brindado nuestra Constitución liberal, nos gustan las libertades que el liberalismo ha instaurado en el mundo occidental, nos encantan las diversas libertades que el liberalismo nos ha brindado. Nuestros trabajadores gozan de un Código del Trabajo liberal y el sindicalismo que los gobiernos liberales nos enseñaron como conquista a los trabajadores con garantías que en otros países del mundo ni sueñan tener. Nos gusta que las autoridades respeten nuestras garantías constitucionales que son herencia liberal. Aun los socialistas del patio luchan por conservarlas sin ofrecer nuevas conquistas en los derechos humanos y civiles. Pero, los hondureños, cada vez despreciamos las conquistas liberales y buscamos un gobierno opresor. Que incongruencia. Necesitamos mucha educación política, pero no ideologización impuesta. La libertad en todo es la gran conquista liberal.


ideasafa1@gmail.com

martes, 28 de noviembre de 2017

Rafael Correa y los nuevos tiempos

Mario J. Viera



Ha regresado Rafael Correa al Ecuador que parece ya se le está escapando de las manos. Las condiciones de ahora, cuan diferentes son de las que prevalecían en aquel 4 de marzo cuando Lenín Moreno ganara la presidencia con el 51,12 % de los votos. El que fuera delfín de Correa, una vez encumbrado como jefe de Estado y de Gobierno, decidió seguir su propio libreto sin ser conducido desde afuera ni someterse a una fidelidad que no comparte.

Y ya está en prisión y esperando juicio por sospecha de corrupción Jorge Glas, el vicepresidente que delegara Correa para vigilar de cerca a Moreno. Alianza País, en medio de un terremoto que amenaza con derribar sus pilares fundacionales, y los diez años de la administración correísta están en cuestionamiento y se está esperando la puesta en práctica de una consulta popular que amenaza con deshacer el legado del expresidente que ahora regresa ahíto de venganza. Quiere que rueden cabezas, quizá tenga en cartera un intento de golpe de estado y llevar al díscolo delfín a un juicio político devastador. Pero, ¡Cuidado!, hay reclamos contra Correa y puede ser que la cabeza que caiga sea la suya propia.

Llegó Correa y ya alguien pide que no se marche de Ecuador, es más, se pide a la Fiscalía General prohibirle salir del país. Y es Geovanni Atarihuana el que lo pide a nombre y exigencia del Movimiento de Unidad Popular (UP), heredero del Movimiento Popular Democrático que, en 2009, junto a Pachakutik rompió con la coalición de gobierno de Rafael Correa. Y exigen Atarihuana y Natasha Rojas también de UP, medidas cautelares contra el líder de la Revolución Ciudadana, para que responda por los cargos que le imputan, conexiones con el escándalo de los contratos Odebrecht y de Petrochina; falsedad ideológica en el manejo de la deuda externa y tráfico de influencias en el manejo de la justicia. La izquierda ecuatoriana contra la izquierda del correísmo.

Al mismo tiempo, César Montúfar, el acusador particular en el caso que se sigue en contra de Glas, de su tío Ricardo Rivera y otras 16 personas, ya el 28 de agosto había pedido que se investigara al vicepresidente con respecto a cuatro delitos en los que pudiera estar complicado “por asociación ilícita, con el concurso de otras infracciones, como peculado, cohecho, lavado de activos, concusión”; y ya entonces había vinculado en el caso Odebrecht a Rafael Correa. “He presentado ─ había declarado ─ tres denuncias y una acusación particular porque tengo la absoluta convicción de que la información que existe no solo apunta a la culpabilidad del vicepresidente, sino también a la de otras personas a las que se tendrá que investigar, entre ellas, al expresidente Correa”; ahora, explicó que entre las acciones que impulsará está la de solicitar que se prohíba la salida de Correa del país por su presunta vinculación en los hechos que se imputan al vicepresidente.


Rafael Correa ausente del poder es ahora un particular. Tiene que enfrentar desde su presente condición a la oposición de siempre, a la que ahora se suma el sector que dentro de Alianza País se alinea a favor del presidente Moreno. Aunque Correa todavía cuenta con influencias dentro de las estructuras del poder, es evidente que existe un deterioro en su liderazgo.  El 3 de diciembre será definitorio en cuanto a la consolidación del presidente Lenín Moreno o a la decadencia final del Correísmo.

Rafael Correa - El regreso del padrino

Hernán Pérez Loose. EL UNIVERSO



Aunque la criminología moderna no ha validado aquello de que los delincuentes regresan a la escena de sus crímenes, lo cierto es que sí se ha podido observar que existe ese patrón de conducta en varios tipos de delincuentes. Por ejemplo, los pirómanos ─ por la incidencia sexual de su delito – son los que más acostumbran a hacerlo. Los asaltantes de casas tienden a regresar para volver a robar en ellas. En muchos de estos casos esta conducta se debe a su narcisismo: sienten un afán de demostrar que son muy inteligentes y que pueden regresar sin ser atrapados. Otros encuentran placer en ver el daño que causaron. Hay otros que quieren asegurarse de que la Policía no tenga pistas de ellos. Y hay delincuentes que regresan para demostrarles a los testigos lo poderosos que ellos son, y así amedrentarlos.

El regreso del jefe de la mafia, el capo di tutti capi – en avión de millonario y medio escondido –, parecería encajar en el mencionado patrón conductual. Su regreso al lugar donde provocó tanto daño parecería tener varios propósitos similares a los antes anotados. Uno, sería amedrentar al tribunal que está juzgando a su hombre de confianza, al que organizó una red de corrupción gigantesca desde su despacho, usando todos los mecanismos jurídicos y resortes del poder, órganos de control, jueces, cortes, decretos, etcétera. (Algo insólito en nuestra historia). Otro, sería darles un espaldarazo a sus entrañables jueces constitucionales que tan fielmente le sirvieron a él por años. Como se sabe, en estos días estos señores deberán emitir su dictamen a la consulta del presidente Moreno y no sería de extrañarse que la distorsionen. Una de las preguntas que más incomoda a la mafia es la relacionada con el Consejo de Participación, pues de aprobársela, el andamiaje de impunidad que montó el pasado régimen podría desaparecer.

El padrino regresa, por lo demás, sabiendo que es intocable. Que ese andamiaje de impunidad que él dejó instalado todavía funciona. Si viviéramos en otro país, si tuviésemos jueces independientes y autoridades probas, él habría sido llamado a declarar como testigo en todos los casos de corrupción que se están investigando y juzgando, y a la presente bien podría estar encausado, tal como ha sucedido con otros expresidentes de la región por el caso Odebrecht. Recuérdese que el exvicepresidente está siendo juzgado por conformar una asociación para la comisión de delitos. (Delitos que se supone serán investigados y juzgados más adelante…), y su oficina, que era donde se fraguaba esa red de corrupción, quedaba a pocos metros del despacho del expresidente. Resulta inaudito, por ello, que ningún juez o fiscal no vea la necesidad de vincularlo judicialmente e investigar su papel en esa red de corrupción; de conocer, por ejemplo, sus correos electrónicos, que son documentos públicos; y de allí abrir sendas pesquisas que fácilmente podrían arrojar importantes resultados.


Pero nada de eso ocurre. Con razón es que el padrino se jacta de que no se le ha podido probar nada. (O)

lunes, 27 de noviembre de 2017

Talibanes anticomunistas del Versailles

Mario J. Viera



En política como en religiones existe el fundamentalismo y, muy principalmente, en ese fragmento de la política, que ocupa la visión del vulgo, de la calle, bien diferente de la alta política e incluso de la misma politiquería, la política de los seguidores ─ inmensa mayoría de toda sociedad humana ─, conformada por los prejuicios de cada cual y los estereotipos que se han ido forjando en la mente junto con las ideologías y las creencias religiosas que se sustentan; y este conjunto de condiciones, primordialmente de carácter psicológico, cuando no se conduce por el criterio y la razón, deviene en fundamentalismo ideológico e incluso en fanatismo; y de este modo se puede conformar una mentalidad política de talibán.

Existen los talibanes anticomunistas como existe su contrapartida, la de los talibanes comunistas. Estos último no son de mi interés y, por tal razón. me centraré en los primeros, pues en cuanto se supone que estos se encuentren en el marco de la democracia conviene considerar cuán diferentes son a los del segundo grupo. Existe un factor psicológico o tal vez sociológico, no sé, que denomino fenómeno de conversión por contradicción y que determina que en la mente colectiva de aquellos que sufren una dictadura prolongada y absoluta siempre se asumirá una posición antitética con respecto a la misma. Por contradicción se rechaza el tinte político de esa dictadura, si de derecha, se asume una posición de izquierda; si de izquierda, se asumirá una posición de derecha. En sentido general, el exilio cubano se identifica con el partido de derechas, el Republicano, por contradicción con el sistema de los Castro. De este modo, una gran parte de los exiliados cubanos integrados en la derecha política comienzan a mirar con sospecha cualquier opinión o posición que difiera de aquello que para ellos es lo ortodoxo, lo correcto, “lo que debe ser”: la base del fundamentalismo anticomunista.

¡Pobre de aquel que en opinión de los fundamentalistas parezca un poco “liberal” o un tanto izquierdoso! Como los fanáticos comunistas ven a los opuestos, así los fundamentalistas anticomunistas ven a sus opuestos, aunque estos “opuestos” no sean ni comunistas ni socialistas. Coinciden con su antítesis en las mismas descalificaciones y ataques ofensivos, y como los comunistas reclaman, también ellos reclaman, “Si no te gusta, vete”. Talibanes, se creen como los portadores de la verdad indiscutible y en realidad, los más fundamentalistas, los más intransigentes de todo ese que se conoce como “exilio histórico” ─ no por cierto todos ─ son aquellos que vinculados al régimen de Fulgencio Batista huyeron de la isla en 1959 o aquellos otros que emigraron tras las expropiaciones de tierras, de negocios y de industrias, o los que emigraron por la vía del puerto de Camarioca en 1965, o los que lo hicieron por los “vuelos de la libertad” entre 1965 y 1973, sin que ninguno o muy pocos de ellos hubiera confrontado de alguna manera al régimen castrista; sin haber realizado algún acto de resistencia y solo rememoran ─ como reportara Luisa Yánez en El Nuevo Herald ─ “sus últimos días en Cuba; de cómo hoscos soldados venían a sus casas para anunciarles la salida de la familia, al otro día. De cómo el gobierno inventariaba todas sus pertenencias y no podían sacar ninguno de sus bienes. De cómo les sellaban la puerta de la casa para que nadie pudiera entrar”. Esto ciertamente es duro y genera rencor en quienes lo sufrieron, como también aquellos que fueron llevados a las injustas y discriminantes Unidades Militares de Ayuda a la Producción, más conocidas por sus siglas UMAP, guardan el rencor por los maltratos y vejámenes que en ellas recibieron; sin embargo, estos no son la generalidad que compone al exilio denominado histórico, como tampoco son mayoría los sobrevivientes del movimiento guerrillero anticastrista del Escambray, que enfrentaron al incipiente régimen totalitario con las armas y sufrieron largas condenas de prisión bajo terribles condiciones de subsistencia....

Hay que verles, a aquellos que solo se opusieron al castrismo con la fuga, con el autoexilio, agrupándose en torno del Restaurant Versailles con sus protegidas protestas anticastristas, atacando con furia inquisitorial a los que no comparten sus puntos de vista o rompiendo con una aplanadora discos y cd marcados como malditos en su particular Index Librorum Prohibitorum. Magníficos emigrantes que supieron abrirse paso en Miami, que con su esfuerzo hicieron de Miami una gran ciudad, que no olvidaron sus tradiciones cubanas, que no perdieron sus raíces; pero sus frustraciones, a muchos de ellos, les convirtieron en verdaderos talibanes, extremistas e intolerantes. En muchos de ellos, su anticastrismo, su anticomunismo es solo el lamento por sus propiedades robadas, “porque ─ como dijo el gran florentino ─ los hombres olvidan antes la muerte del padre que la pérdida del patrimonio”.

¡Pero, atención! No todos los talibanes anticomunistas proceden del denominado exilio histórico, ni todos los que forman ese exilio son tales talibanes; porque los hay de reciente arribo como emigrantes que nunca levantaron su voz en Cuba para condenar una injusticia, ni para reclamar un derecho; que nunca formaron filas dentro de alguna organización opositora a disidente, y llegados a puerto seguro se transforman en radicales anticastristas, furiosos anticomunistas que ven comunismo en todas partes, en toda opinión que no entiendan debidamente. Estos quizá sean los peores, pues inundan las redes sociales, hacen uso constante de los tuits e invaden Facebook y You Tube, por lo general se declaran, ¡claro está! convencidos republicanos, porque para ellos los demócratas son un hatajo de comunistas. Estos newcomers son favorecedores de la polarización que existe hoy dentro del exilio y de la emigración cubana en Estados Unidos y especialmente en el sur de la Florida. En la polarización no hay centro, los polos siempre están bien distantes del ecuador.

Pero cuando alguien citó en su página de Facebook al trovador chileno Victor Jara, de inmediato la riposta del inquisidor no se hizo esperar: “a Victor lo capturaron y le dieron chicharrón, uno menos, lo mismo que Lorca; ahora todo el mundo dice que son mártires, uno chivato de Allende el otro de la nefasta Republica”; es que a los comunistas hay que matarles sin piedad, sin importar que uno fuera cantor y el otro un poeta que simpatizó con la República española aunque nunca militó en el Partido Comunista de España y quien en sus propias palabras decía que “se sentía a su vez católico, comunista, anarquista, libertario, tradicionalista y monárquico”, que no ocultaba haber tenido amistad con José Antonio Primo de Rivera el padre de Falange Española: “¿Sabes que todos los viernes ceno con él? Solemos salir juntos en un taxi con las cortinillas bajadas, porque ni a él le conviene que le vean conmigo ni a mí me conviene que me vean con él”.

Así se manifiesta el talibán, si por él fuera, toda la obra artística y literaria de autores comunistas debía ser borrada para siempre. ¡Ah, las hogueras! Es algo así como la frase de Albert Leo Schlageter: "Cuando oigo la palabra cultura, echo mano a la pistola". Si el autor es comunista, la obra no es merecedora de respeto. Victor Jara cruelmente asesinado solo porque cantaba canciones “espantosas” como esa de “Las casitas del barrio alto”. Si el autor huele, pareciera como comunista, porque así lo ve un talibán anticomunista, bien merece ser fusilado como lo fue Federico García Lorca, a quien, en realidad, el franquismo no le mató por sus opiniones políticas sino por ser homosexual.

El concepto de democracia del talibán anticomunista se semeja más de lo que se pueda conjeturar al concepto de los mismos comunistas. Los comunistas condenan la obra cuando condenan al que consideran un enemigo de clase o de ideología. De igual modo el talibán cierra los ojos y se tapa los oídos, nunca escuchará los cantos de Atahualpa Yupanqui, ni a Mercedes Sosa cantando con esa su voz melodiosa y dulce, ni aceptará que en las canciones de Silvio Rodríguez hay poesía como en el Unicornio Azul, solo porque es un miserable que le canta a los Castro. ¿Puede borrarse, desconocerse las obras de escritores como Mario Benedetti, Ernesto Sabato, Pablo Neruda, Gabriel García Márquez, Rubén Martínez Villena y Nicolás Guillén, solo por sus convicciones comunistas? Imposible ignorar las obras literarias debidas a Máximo Gorki, Bertolt Brecht, Louis Aragón, Miguel Hernández, José Saramago, César Vallejo que militaban como comunistas. No podrán ser llevadas a las hogueras las obras pictóricas debidas a Pablo Picasso, Diego Rivera, Frida Kahlo.


Ha de llegar inexorable y necesariamente el cambio democrático en Cuba; atrás quedarán como un desgarre de la historia los años vividos bajo un sistema de comunismo estalinista. Vendrá el reacondicionamiento social e ideológico y tendremos que adquirir la cultura de la democracia, la capacidad de ver con mente amplia los avatares de la vida social y comprenderemos que nada es solo en blanco y negro, sino que todo está matizado. Entonces florecerán nuevas ideas y quizá aprendamos a no limitarnos viviendo en los extremos.

domingo, 26 de noviembre de 2017

Fidel Castro, alcalde de Miami

Ernesto Morales. Cibercuba



Los cubanos pondrían a Fidel Castro otra vez. Mañana mismo. Si por una inesperada condena celestial los cubanos vieran al viejo Fidel ─ que siempre pareció haber nacido viejo ─ salir de entre la roca santiaguera donde le han enclaustrado, lo votarían, le pondrían la banda presidencial, el anillo de regente, lo que sea. Lo harían gobernante otra vez.

Pero no hablo de los cubanos de Cuba. Hablo de los cubanos de fuera de Cuba. Quise evitar decir los cubanos de Miami, pero no hay escapatoria. Enmiendo mi sentencia: Hablo de los cubanos de Miami. Porque los cubanos de Miami somos una peculiar especie de emigrados que no nos cansamos de gritar que nos fuimos, y que menos mal, pero que a hurtadillas seguimos viviendo como si jamás nos hubiéramos ido. El fenómeno merecerá un aparte bajo las lupas de la antropología futura.

Digámoslo de una vez: los cubanos suspiran por los dictadores. Quizás no lo sepan, lo nieguen, se rasguen las floridas camisas tropicales en arrebatos también tropicales de cólera cubana: "¿Qué dice esa boca acusatoria, que a los cubanos nos gusta qué?" Y dramatismos afines. Pero en el fondo, en el fondito, ahí en el software cubano, en ese ADN incrustado contra los glóbulos y las arterias y los nervios, ahí, algún demoníaco hijo de puta nos puso la semilla del mal: "Adorarás a los hombres fuertes por los siglos de los siglos, amén". Llámese Fidel Castro. Llámese Víctor Mesa. Llámese Hassán Pérez. Llámese Hugo Chávez. Llámese Donald Trump.

Los salvadores, los gritones, los yo sé más que tú, los Mesías todopoderosos. Esos nos encantan. Por eso los cubanos de Miami votaron en manadas por un presidente nacido en New York que los desprecia: a ellos y a todos los latinos. Por eso los cubanos salieron en jaurías sedientas a entregar su voto a un millonario inmobiliario para el que ellos – que no hablan inglés, que pronuncian fústan y requiu ─ son todos lo mismo: mexicans. Porque en el fondo adoramos a los mandamases. Detestamos a los intelectuales, a los hombres de ideas sin puñetazos en la mesa. Adoramos más el gesto que la mano dura.

Barack Obama fulminó con drones a cientos de talibanes, yihadistas, basuras de ISIS y AlQaeda, sin apenas hablar de ello. Donald Trump lanzó diez cohetes a un aeropuerto sirio donde no mató ni a la abuela de un general de Al Assad. Pero Donald Trump es el de la mano dura: él sabe gritar y amenazar. Los drones de Obama son armas del silencio.

Fidel Castro no habría usado drones jamás. Por eso los cubanos votarían mañana por Fidel Castro. Porque de haberlos tenido, él habría preferido los cohetes del ruido. Los manotazos sobre el buró. La bravuconería matonesca de quien habla y chisporrotea saliva con sus discursos vocíferos. Para Fidel Castro un drone habría sido una cosa demasiado afeminada, cuando siempre se tiene a mano una Katyusha equipada como Dios manda.

Eso enerva a los cubanos. Les pone la carne de gallina: "Ese es mi hombre". ¿Verdad que sí? ¿Verdad que cuando Donald Trump grita que va a lanzar furia y fuego contra Kim Jong Un, en un intercambio de grititos de Twitter, los cubanos de este lado del mar aplaudimos con un fervor de veintiséis de julio porque eso, amigos míos, eso es ser un verdadero presidente?

Los cubanos no analizamos circunstancias. Para nosotros vale el gesto. Por eso un cubano trumpista como Breitbar News manda, no se corta para decirte lo primero que le viene a la mente cuando siente que cuestionas, oh blasfemia, al comandante en jefe Trump: "Pues si no te gusta, vete de aquí". (Algunos ni siquiera saben que su cargo militar es ese, commander in chief, y cuando te oyen decirle comandante en jefe se arma la de sanquintín: comunista, malparido, venir a decirle eso a nuestro presidente).

Pues si no te gusta, vete de aquí. Te lo juro. Es lo que dicen. No se lo piensan mejor. Permiten la fuga por entre el cerco de sus dientes de esa construcción tan conocida, tan emblemática, tan de mural de la CTC, con que nos abofeteaban allá al otro lado del mar cuando algo no te gustaba de su gobierno familiar.

Que si no te gustaba que te fueras. Y si preguntabas que para dónde, o cómo, porque eso era lo que te desquiciaba, lo que estabas loco por hacer, irte, ellos no te buscaban opciones o mejores respuestas. Ellos solo te gritaban que te fueras, para que sepas.

Y te estigmatizan, en esta casa grande que han dado en llamar el exilio. No importa que hayas emigrado acá como hijo de un padre que te reclamó. No importa que vinieras con Visa Fiancé, a casarte en Estados Unidos como mismo hace un checo o un marroquí que aplique para ese trámite migratorio universal. No. Si eres cubano eres exiliado, no emigrado, y por tanto debes borrar de tu léxico la pareja de sustantivo más adjetivo "gobierno cubano" y sustituirla cuanto antes por "dictadura", o "régimen", so pena de caer atravesa´o a los secretarios del Partido (Anti)Comunista que por este lado pululan y ganarte por méritos propios el cartelito de comunista.

Comunista. Candela al jarro. Es más fácil ser comunista en Miami que en Pyongyang. Es más: yo diría que es casi imposible no ser comunista alguna vez en Miami. Yo mira que lo he intentado: yo que detesto a todo lo que me suene impositivo, gritón, totalitario. Pues nada, no lo consigo: en Miami he sido comunista demasiadas veces ya.

¿Que le llamas gobierno cubano a la dictadura cubana? Comunista. ¿Que aplaudes en YouTube los jonrones de Antonio Pacheco y Orestes Kindelán? Comunista. ¿Que dices que Alicia Alonso  es una bailarina descomunal, y que Juan Formell , que no bailaba, inventó entre los humanos eso que llaman baile? Comunista. ¿Que dices que Barack Obama dio el mejor discurso de la historia de Cuba allá, en un aula magna de La Habana? Miserable, rata, malagradecido, que Trump te deporte. Ah, y comunista.

Por eso los cubanos de Miami hablan más de Fidel Castro que los de Cuba, y con esto no pretendo descubrir nada nuevo. ¡Es que en La Habana desterraron sus cenizas a Santiago de Cuba, a 900 kilómetros de distancia, cuando en Miami pareciera que es el alcalde!

Porque a los hombres duros, rufianescos, bocones, a esos los cubanos los respetan y les dan su venia. Sea para amarlos o para odiarlos. Pero esos son los suyos. Para los cubanos, un verdadero enemigo tiene que ser como un verdadero amigo: rudo, rústico, autoritario. Por eso Raúl Castro jamás será merecedor del verdadero odio de los cubanos de Miami: es muy flojo. Se rumorea su afición a los pecados nefandos. Y habla poco. Y cuando habla, la voz le tiembla.


A ese, no le votarían en Cuba ni en Miami. Pero al otro, al cenizas, mejor ni te digo. No se me ocurre especular el resultado de unos surrealistas comicios entre Fidel Castro y Donald Trump aquí, en la cuna (o Cuba) del exilio.