sábado, 7 de octubre de 2017

Lenin Moreno, una transición

Mario J. Viera


Todo parece indicar que es así, que Rafael Correa no atinó al elegir a su relevo en la presidencia. La figura y la personalidad del actual presidente de Ecuador ha ido ganando simpatías entre los diferentes sectores político y sociales de la nación amenazando con opacar toda la que fuera gran popularidad del expresidente Correa. ¿Y por qué es esto? Quizá el motor impulsor de esa simpatía sea su propuesta de combatir la corrupción que inoculaba al gobierno correísta. No admite “lealtades malentendidas” en la lucha contra la corrupción como él mismo ha asegurado: “¡Lealtad no es obsecuencia!; ¡lealtad no es la sumisión al capo, ni defensa al amigo vivaracho!".

Pero no se quedan atrás los pasos que Moreno emprende para desmantelar todo el edificio del estatismo construido durante los diez años de gobierno de Correa. Así, con un alto por ciento de aprobación popular, Moreno se lanza al ruedo pidiendo propuestas para la convocatoria a una consulta popular La respuesta fue enfática y se recibieron más de 2000 propuestas que le posibilitarían formular un cuestionario de siete preguntas dirigidas a la Corte Constitucional, “una ventana hacia el futuro” según le denominaría Fernando Tinajero del diario El Comercio. En general el apoyo a las siete preguntas de Lenín Moreno cuentan con el apoyo mayoritario de las organizaciones sociales de Ecuador, aunque considerando algunos que el temario debiera haber sido más extensivo.

Tinajero se lamenta en este sentido diciendo que “es deplorable que se haya aplazado la atención de algunas demandas imperiosas de las organizaciones sociales y que se haya olvidado la derogatoria de la ley que somete la opinión a vigilancias inquisitoriales, una medida indispensable para el restablecimiento de un régimen que se parezca un poco a una democracia. ¿No será más difícil lograr esa derogatoria si se la propone luego, sin el respaldo del voto popular?

El tema de la corrupción fue el más generalizado en las propuestas por lo que es la primera de las siete preguntas que Moreno eleva a la Corte Constitucional. “"Vamos a consultar sobre la supresión de por vida de los derechos políticos para los servidores públicos declarados culpables de delitos de corrupción". Se busca la muerte cívica de los corruptos garantizando "nunca más vuelvan a ser ni funcionarios, ni candidatos".

Además de solicitar “el cese inmediato de los actuales miembros del Consejo de Participación Ciudadana y que los nuevos integrantes sean elegidos a través de votación universal", Moreno propone “Dejar sin efecto la enmienda que permite la reelección indefinida", alegando que "la reelección indefinida nunca hizo parte ni del espíritu, ni de la letra de Montecristi", en su opinión Moreno explica que "la alternabilidad amplía los derechos de participación, fortalece la rendición de cuentas y garantiza la democracia".

Para Carlos Jaramillo de El Comercio esta pregunta se destaca entre las restantes al dejar “sin efecto la “enmienda” propuesta por el entonces presidente Rafael Correa y aprobada el 3 de diciembre del 2015 por la Asamblea, de amplia mayoría correísta, que permite la reelección indefinida de los funcionarios de elección popular, lo que se ha demostrado en forma fehaciente es un atropello a la Constitución y al principio de alternabilidad, pilar de la verdadera democracia”.

"Consultaremos sobre la eliminación de la denominada Ley de Plusvalía, que está en vigencia", así Moreno esboza su cuarta interrogante. La Ley de Plusvalía "ha golpeado al sector de la construcción que viene decreciendo casi en un 8% (...). Además, tiene efectos negativos en el empleo y en la economía". Según lo explicara el secretario de Educación Superior, Ciencia, Tecnología e Innovación (Senescyt), Augusto Barrera, ren declaraciones al diario El Telégrafo, la cuarta pregunta sobre la derogatoria de la ley de plusvalía está encaminada “a formular una ley adecuada para generar los mecanismos que permitan combatir la especulación del suelo”. A lo que el comentarista de El Universo, Pablo Lucio Paredes acotó: “La ley es muy mala (solo servía para el discurso “duro y novedoso” de Correa), está muy bien que se elimine. Pasar por la Asamblea era demasiado complicado”.

La quinta y sexta pregunta de Moreno están muy relacionadas entre sí, la primera de ellas se funda en la protección de la zona ecológica del Yasuní: "He decidido incluir una pregunta sobre la ampliación en 50.000 hectáreas de la Zona Intangible del Yasuní y la reducción de la tercera parte del área de explotación petrolera en el ITT" ya que siente que su gobierno tiene la "obligación y el compromiso de defender ese espacio único y megadiverso, que es además el techo y el cobijo para varios pueblos y nacionalidades indígenas".  En tanto que en la sexta interrogante se toca el tan debatido tema de la minería: "He incluido una pregunta sobre la restricción de la minería metálica en todas sus etapas en áreas protegidas, zonas intangibles y centros urbanos". En concreto y sobre este tema Moreno se está refiriendo a la propiedad como función social, responsable, respetuosa de las normas sobre el medio ambiente y que no dañe, según lo declara "ni nuestros ecosistemas frágiles, ni nuestro hábitat". Al respecto ha agregado el comentarista de El Universo, Pablo Lucio Paredes: “Debe quedar claro para todos de qué se está hablando. Por ejemplo, ¿afecta a los grandes proyectos mineros que el Gobierno está impulsando y que ciertamente deben ser impulsados con calidad, transparencia, reglas ambientales estrictas?


Evidentemente Lenín Moreno está marcando la diferencia y ya comienza a recibir ataques de parte de Rafael Correa quien le ha calificado de mentiroso y traidor: “Diez años me engañó, un cinismo extremo. Ya comprendí que es un mentiroso compulsivo”. Sin embargo, Lenín Moreno no ha perdido la flema y comente en un tuit: “El diálogo continúa. Seguimos empeñados en reconciliar al país. Para el odio no cuenten conmigo”. Lo que más le preocupa y molesta a Rafael Correa es, como él lo ha dicho, que se le invalide para otra elección. Por el momento los correistas no han hecho muchas manifestaciones en contra de la gestión de Lenín Moreno, pero están a la espera, ya Correa los alentó, en agosto desde su programa Enlace Digital, a la rebelión: “A rebelarnos pueblo ecuatoriano no podemos perder lo ganado, no podemos retroceder, volver al pasado”. La mesa ahora está servida y Moreno parece ser el cheff que elabore un nuevo plato más grato al paladar, el de la democracia, al menos por el momento.

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